Acusan a un militar de daño y acto de crueldad

miércoles, 17 de mayo de 2017
- ReconquistaHOY

Mirá cómo quedó la mascota, a la que mató. Cuáles considera la ley como actos de "mal trato" y cuales de "crueldad". La pena posible para quien fuera condenado. Qué dice la ley. En la Argentina ya hay condena firme por este delito, te contamos un caso concreto.


A las 20:45 horas del martes 16 de mayo de 2017, Jorge Manuel Aranda (30), denunció que Marcelo "Chelito" Farías (33), militar y vecino de su tío, apuñaló hasta matar a su perro de nombre Titan, el que aquí vemos. Ocurrió en Calle 36 al 4.236 del Loteo Nazaret, donde hubo una pelea de perros.

Personal de la Comisaria Segunda que trabajó en el lugar trasladó el animal a la veterinaria de Federico Franzoi, quien explicó que la herida fue provocada con un elemento punzo cortante que dañó vísceras y costillas.

Consultado el Fiscal de turno Aldo Gerosa, dispuso que se labren actuaciones caratuladas a primera facie como "Daño y acto de crueldad contra los animales", Ley 14.346.

 

DAÑO

ARTICULO 183. - Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier modo dañare una cosa mueble o inmueble o un animal, total o parcialmente ajeno, siempre que el hecho no constituya otro delito más severamente penado. (Código Penal Argentino).

 

MALOS TRATOS Y ACTOS DE CRUELDAD A LOS ANIMALES

ARTÍCULO 1. Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales.

ARTÍCULO 2. Serán considerados actos de mal trato:

1. No alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales domésticos o cautivos;

2. Azuzarlos para el trabajo mediante instrumentos que, no siendo de simple estímulo, les provoquen innecesarios castigos o sensaciones dolorosas;

3. Hacerlos trabajar en jornadas excesivas sin proporcionarles descanso adecuado, según las estaciones climáticas;

4. Emplearlos en el trabajo cuando no se hallen en estado físico adecuado;

5. Estimularlos con drogas sin perseguir fines terapéuticos; 6. Emplear animales en el tiro de vehículos que excedan notoriamente sus fuerzas.

ARTÍCULO 3. Serán considerados actos de crueldad:

1. Practicar la vivisección con fines que no sean científicamente demostrables en lugares o por personas que no estén debidamente autorizados para ello;

2. Mutilar cualquier parte del cuerpo de un animal, salvo que el acto tenga fines de mejoramiento, marcación o higiene de la respectiva especie animal o se realice por motivos de piedad.

3. Intervenir quirúrgicamente animales sin anestesia y sin poseer el título de médico o veterinario, con fines que no sean terapéuticos o de perfeccionamiento técnico operatorio, salvo el caso de urgencia debidamente comprobada;

4. Experimentar con animales de grado superior en la escala zoológica al indispensable según la naturaleza de la experiencia;

5. Abandonar a sus propios medios a los animales utilizados en experimentaciones;

6. Causar la muerte de animales grávidos cuando tal estado es patente en el animal y salvo el caso de las industrias legalmente establecidas que se fundan sobre la explotación del nonato;

7. Lastimar y arrollar animales intencionalmente, causándoles torturas o sufrimientos innecesarios o matarlos por el solo espíritu de perversidad.

8. Realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias en que se mate, hiera u hostilice a los animales.

ARTÍCULO 4. Comuníquese al Poder Ejecutivo. 

Ley Nacional 14.346

 

Fallo firme contra el maltrato animal

La Corte Suprema confirmó la sentencia que condenó a una persona por actos de crueldad contra un animal, y con ello dejó firme la condena de once meses de prisión dictada por un Tribunal Oral de La Pampa, que sentó un precedente en la jurisprudencia sobre el asunto.  Los fundamentos de la condena.

El magistrado Daniel Alfredo Sáez Zamora, a cargo del Juzgado de Instrucción y Correccional de Santa Rosa, Provincia de la Pampa, resolvió condenar al autor, a la pena de once meses de prisión, por resultar autor material y penalmente responsable del delito de actos de crueldad contra los animales.

La acción típica por la que fue condenado, se encuadra en las disposiciones del (artículo 3º inciso 7º, de la Ley 14.346, que se encuentran en relación con el artículo 1º de la citada norma, que indica que será reprimido con prisión de quince días a un año, “el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales”.

Los hechos por los que el imputado fue llevado a juicio, consistieron en haber llevado a su domicilio a una perra vagabunda y en dicho lugar haber efectuado actos de crueldad con ánimo perverso que le produjo un daño en su zona genital.

La causa se inició tras la denuncia de la parte querellante, a la que unos albañiles que trabajaban en una obra cercana a la casa del imputado, y que alimentaban a la perra, le comunicaron “la condición en que se encontraba el animal”.

La cadena de eventos se tuvo como acreditada, pero restaba saber si se iba a tener por probado la existencia del maltrato, ya que no hubo ningún testigo presencial de los hechos. En ese aspecto, el magistrado entendió que “este período -entre la entrada y salida del animal- fue en el ámbito de intimidad del domicilio del acusado, con lo cual -como en todos los delitos con características similares- si bien resultan de difícil probanza, ello no implica que se pueda arribar a una conclusión de certeza en los hechos, necesaria para una sentencia condenatoria. Es por ello, que aplicando principios lógicos, por exclusión, puedo indicar al acusado como autor del hecho que se le imputa y el resultado lesivo que se investiga”, sostuvo el juez.

Definida la suerte del acusado, en el fallo el juez procedió a felicitar a los testigos y denunciantes del hecho, “un grupo de personas, que no se conocían entre sí y en forma espontánea se haya comprometido, a denunciar y dar testimonio de lo sucedido por un animal sin dueño y sin aparente valor y que nada más -ni nada menos- lo único que tenía era su vida”.

“Creo que en estos tiempos en el que predominan el individualismo y la indiferencia, sus testimonios desinteresados -y alguno de ellos prestados con temor a represalias- aparecen como de un valor excepcional para la resolución de esta causa”, resaltó Saez Zamora.

“En otras palabras: no resulta lógico que personas se acerquen a un tribunal, con todo lo que ello implica, para declarar con malas intenciones en contra del imputado, para faltar a la verdad y por una causa en la que, vista superficialmente, no se juega ningún valor importante”, prosiguió.

“El concepto de "persona" incluye en nuestras sociedades pluralistas y anonimizadas también un modo racional de contacto con los animales que excluye los tratos crueles o degradante”, concluyó el fallo condenatorio.

En virtud del voto de los ministros Ricardo Lorenzetti, Elena Highton, Enrique Petracchi y Carmen Argibay, la Corte Suprema, bajo el argumento de que  el apelante “no ha dado cumplimiento a los recaudos establecidos en el arto 4° del reglamento aprobado por la acordada 4/2007”, declaró inadmisible el recurso extraordinario, y con ello dejó firme la sentencia. Fuente: Matías Werner. Diario Judicial.

 

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