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La durísima y peligrosa aventura que emprenderá una joven profesional del Norte Santafesino.

Tiene 27 años, es bioquímica y disfruta andar en bicicleta. Así emprenderá la solitaria aventura que estima va llevarle 8 meses por territorios inhóspitos.

Ivana Lovatto sonríe, disfruta de la bicicleta y la aventura.  

Ivana Lovatto recreará -en sentido contrario- la ruta de la seda que hizo famosa Marco Polo, el primer Europeo que la recorrió; y lo hará con otra variante: comenzará en Barcelona, no en Venezia. "Me tomo 3.000 kilómetros para entrar en calor", bromeó en la entrevista que le hizo Gustavo Raffin en ReconquistaHOY. Es que esa etapa urbana le permitirá afianzarse con la bicicleta, explicó. Sabe que "desde Turquía en adelante se empieza a complicar, tengo muchos kilómetros de desierto y mucho de montaña, amplitudes térmicas importantes”.

El 08 de marzo, día internacional de la mujer, tomará un vuelo desde Argentina hacia Barcelona donde comprará la bicicleta con la que emprenderá el recorrido que estima le demandará 8 meses hasta llegar a la frontera con China.

Lo hará sola y cuenta que "es algo que siempre estuvo en mí... Hace un tiempo me habló alguien de hacer esta ruta en bicicleta me puse a investigar... tengo distintos idiomas, tengo mucha selva, los países de la ex Unión Soviética hablan distintos dialectos, investigue con gente que lo ha hecho en moto, en auto, esos países están estigmatizados por la guerra pero cada vez que ven un extranjero lo atienden muy bien”, contó Ivana ReconquistaHOY.

 

Me tengo que llevar todo, todas mis cosas tienen que estar sobre la bicicleta.

 

“Van a haber días muy difíciles, sé que no siempre va a estar lindo".

Contó que hace seis meses que está trabajando gratis en una bicicleteria para aprender el oficio. Es que en el trayecto deberá solucionar todos los inconvenientes que le surjan, también con el rodado.

La joven oriunda de la localidad de Alejandra, portón Sur de la Región Reconquista, es hija de Iván Lovatto y Elvira "Quito" Argüello, sobrina de Raúl Lovatto, el presidente del pueblo que ella dejó al terminar la secundaria para ir a estudiar en Santa Fe, donde se recibió y quedó a trabajar. Lo hace como bioquímica en el Centro del Diagnóstico y también en un gimnasio donde da clases de "entrenamiento funcional".

"Creo que La Quito es la primera mujer que cree en el poder de las mujeres, mi mamá siempre me tuvo fe, mi papá estuvo deprimido un tiempo pero me escribió y me dijo que siempre me tuvo mucha fe”.

“Tengo un presupuesto muy bajo, voy a dormir en carpa, cocinarme todos los días, conseguir algún trabajo para ir haciendo un poco de plata, se me fue el Euro muy arriba y se me complicó”.

 

Teóricamente en ochos meses llego, después tengo que ver como vuelvo. El tema es la plata.

 

Ivana es soltera y no tiene descendencia. Curiosamente en Santa Fe comparte departamento con Micaela y Franco Cignetti Domingorena, dos jóvenes de Reconquista que están estudiando allá.

 

 

Tengo miedos, son muchas las sensaciones, adrenalina y ansiedad, hago todo para vencer ese miedo.

 
La Ruta de la Seda.

La Ruta de la Seda fue una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda china desde el siglo I a. C., que se extendía por todo el continente asiático, conectando a China con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. Sus diversas rutas comenzaban en la ciudad de Chang'an (actualmente Xi'an) en China, pasando entre otras por Karakórum (Mongolia), el Paso de Khunjerab (China/Pakistán), Susa (Persia), el Valle de Fergana (Tayikistán), Samarcanda (Uzbekistán), Taxila (Pakistán), Antioquía en Turquía, Alejandría (Egipto), Kazán (Rusia) y Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía) a las puertas de Europa, llegando hasta los reinos hispánicos en el siglo XV, en los confines de Europa y a Somalia y Etiopía en el África oriental.

El término "Ruta de la Seda" fue creado por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien lo introdujo en su obra Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda, en 1877. Debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba por ella, la seda, cuya elaboración era un secreto que solo los chinos conocían. Los romanos (especialmente las mujeres de la aristocracia) se convirtieron en grandes aficionados de este tejido, tras conocerlo antes del comienzo de nuestra era a través de los partos, quienes se dedicaban a su comercio. Muchos productos transitaban estas rutas: piedras y metales preciosos (diamantes de Golconda, rubíes de Birmania, jade de China, perlas del golfo Pérsico), telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, porcelana, vidrio, materiales manufacturados, coral, etc.

En junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad con la denominación Rutas de la Seda: red viaria de la ruta del corredor Chang’an-Tian-shan. Se trata de un tramo de 5000 kilómetros de la gran red viaria de las Rutas de la Seda que va desde la zona central de China hasta la región de Zhetysu, situada en el Asia Central, incluyendo 33 nuevos sitios en China, Kazajistán y Kirguistán.

El explorador y mercader veneciano Marco Polo (1254/1324)​ se convirtió en uno de los primeros europeos que recorrieron la ruta hasta China, y sus relatos, documentados en Los viajes de Marco Polo, abrieron los ojos occidentales a algunas de las costumbres del Lejano Oriente. Fuente: Wikipedia.

Para seguir su diario de viaje nos dejó la web: Yendoenbici.com.ar 

 

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Ivana Lovatto Ruta de la seda