ReconquistaHoy EmpleosHoy ClasificadosHoy
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.reconquistahoy.com/a/34894

Le reventaron el ojo, perdió la visión y la fisonomía del rostro, pero el autor se fue libre. El juez no dio lugar a la prisión preventiva que solicitó el fiscal. Y ya tiene condena anterior.

No es todo: se tuvo que ir la víctima de su casa porque el autor sigue en el mismo barrio; encima no puede aún retornar al trabajo.

Video de la visita de Antonio Centurión a ReconquistaHOY, ya sin su ojo izquierdo y el rostro desfigurado.

El violento hecho delictivo fue el 13 de abril de 2019 en el Asentamiento Oeste del Barrio Virgen de Guadalupe, en Reconquista.

Conteste con la gravedad del suceso, el fiscal Leandro Mai dispuso la detención de Luis Alberto Ramírez y lo llevó inmediátamente ante el juez de turno donde le hizo saber sus derechos, el hecho imputado y pidió al magistrado que lo deje en prisión preventiva por el delito de lesiones graves en calidad de autor, artículo 90 del Código Penal Argentino Argentino, donde se reprime con pena de 1 a 5 años de prisión. 

Luego de escuchar a las partes el juez de la Instrucción Penal Preparatoria Gonzalo Basualdo declaró legal la detención y dispuso la inmediata libertad del imputado, negando la prisión preventiva que le había solicitado el representante del Ministerio Público de la Acusación.

El fiscal Mai sostuvo en la audiencia oral y pública que el 13 de abril de 2019 entre las 08:00 y las 08:40 horas, Ramirez le arrojó a su vecino Centurión "dos balines de acero con una gomera de hierro con goma elástica, impactando esos proyectiles en el ojo del lado izquierdo de Antonio Centurión, provocándole la pérdida del mismo, habiéndose producido el estallido del globo ocular y lesiones en el parpado inferior izquierdo, conforme a lo manifestado por el oftalmólogo del Hospital".

La defensora pública Norma Senn pidió un cuarto intermedio para dialogar con el imputado y al retornar a la audiencia, ya aconsejado, hizo uso de la palabra y allí aprovechó para autoreferenciarse como un convertido ciudadano que ahora lleva a Dios, solo ausente esa mañana en su gomera, y cargó durísimo contra el ausente -la víctima- que en ese momento estaba bajo atención médica y sin posibilidad de hacerse escuchar.

Ramirez manifestó que “hace muchos años que no tengo problemas con la justicia, no tomo, no fumo, no me drogo, voy a la iglesia Evangelista, no por eso pongo a Dios primeramente para hacerme la victima, reconozco mi error antes Dios y ante usted. Tengo mujer, soy casado, tengo una nena de 9 años, resulta que este hombre ya tiene antecedentes, no policiales, pero traía mujeres, a las pibas que venían a emparchar (cubiertas) a mi casa les decía cosas o quería pagarles para tener relaciones sexuales, por ahí la acosaba a mi nenita, le decía cosas, a mi mujer muchas cosas. Le dije: -Qué te pasa, por qué le decís cosas a mi mujer y a mi nenita. -No, no pasa nada, me dijo. -Si te pasa algo decime. Ahí empezamos a discutir. -Te voy a matar. -Que me vas a matar vos, le dije. Pasó un tiempo y esta vez de nuevo le dije qué te pasa a vos que haces oídas y te reís, la estas acosando a mi nenita y a mi señora".

Seguidamente el imputado aseguró que "No fue mi intención directamente pegarle en el ojo, reconozco que no fue mi intención, le empecé a decir cosas vulgares. Yo le tiré como tres gomerazos. Cuando le tiré me metí adentro de mi casa, pero mi intención no fue pegarle en el ojo". 

Continuó Ramirez su monólogo: "Yo caí siempre por robar. Cuando era chiquitito mi papá y mi mamá se dejaron y caí en una depresión y empecé a robar, hacer cosas malas, después me arrepentí, me casé y me fui a vivir a Chubut, después volvimos. La última vez que caí (preso) fue cuando estuve en (la cárcel de) Santa Felicia (Vera)".

Y en sus últimas palabras buscando conmover al juez para que lo deje libre, le avisó que "Si me da la oportunidad me voy a ir de ahí", en referencia a su casita vecina a la de su víctima.

Luego de escuchar a las partes el juez Gonzalo Basualdo decidió no dar lugar al pedido de prisión preventiva solicitado por el fiscal y concedió al autor confeso del crimen (y ya con condena anterior) la libertad con ciertas restricciones, como no acercarse a su víctima. Este 23 de abril de 2019 Centurión hizo público que es él quien no puede regresar a su casa porque su victimario se instaló en otra casa pero en el mismo barrio.

 

Ramirez aplicó ante el juez la teoría Zafaroni: Yo caí siempre por robar. Cuando era chiquitito mi papá y mi mamá se dejaron y caí en una depresión y empecé a robar, hacer cosas malas, después me arrepentí.

 

 

Antonio Centurión le reventó un ojo Luis Alberto Ramirez abril 2019 pp.jpg
Antonio Centurión con su rostro desfigurado en su visita a ReconquistaHOY.
 

Centurión es víctima de su vecino Luis Ramirez, pero también del Poder Judicial que no resuelve convenientemente. No puede volver aún a trabajar, ni siquiera a su casa.