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La banda de la cocaína que lideraba el policía Schiffo, todos procesados y 11 siguen presos, entre ellos 3 policías.

Qué roles jugaba cada uno en la organización. El proveedor de la cocaína, la pura y la estirada, cómo la traían a Reconquista, cómo la colocaban aquí. Anécdotas de las comunicaciones entre ellos.

El juez federal de Reconquista Aldo Alurralde dispuso los procesamientos de 12 personas, con distintos niveles de responsabilidad penal, que en este informe elaborado por ReconquistaHOY te contamos:

1- Eliel Gerónimo Noé Schiffo D.N.I N° 34.706.654, argentino, mayor de edad, instruido, empleado de la policía de la provincia Santa Fe, soltero, domiciliado realmente en calle Maipú Nº 756, vereda oeste, 2° Piso Departamento “A” ciudad de Rosario (Santa Fe), nacido el 09/08/1989 en la ciudad de Avellaneda (Santa Fe); hijo de Carlos Gerónimo Schiffo y de Belkis Edith Peverini;

2- Ariel Eric Quatrín, D.N.I. N° 37.798.433, argentino, mayor de edad, instruido, Sub Oficial –numerario del Comando Radioeléctrico UR Nº 2 Rosario- policía de la provincia Santa Fe, casado, domiciliado en calle Garay Nº 1494, de  la ciudad de Rosario (Santa Fe), nacido el 24/09/1995 en la ciudad de Reconquista (Santa Fe), hijo de Alejandro Machuca (comerciante) y de Claudia Patricia Quatrín (comerciante);

3- Brian Hernán Cerrutti, DNI Nº 35.070.524, argentino, mayor de edad, casado, instruido, Sub Oficial de la policía de la provincia de Santa Fe, domiciliado en calle 3 de febrero Nº 130 de Rosario (Santa Fe); nacido el 23/01/1990 en Rosario (Santa Fe); hijo de Hernán Francisco Cerrutti (desocupado) y de Analía Verónica Zabala (ama de casa);

4- Tomas Agustín Gamarra, alias “Tomy”, D.N.I. N° 41.342.456, argentino, mayor de edad, instruido, cuentapropista (changarín, albañil, técnico en informática y estudiante de artes visuales, soltero, domiciliado en manzana 2, casa 4 del barrio Virgen de Lujan de la ciudad de Reconquista (Santa Fe), nacido el 07/03/1.999 en Avellaneda (Santa Fe); hijo de Roberto Argentino Gamarra (remisero-monotributista) y de Norma Etelvina Zalazar (ama de casa);

5- Fernando Daniel González, alias “Colo” o “Narigón”, D.N.I. N° 34.782.983, argentino, mayor de edad, instruido, comisionista, soltero, domiciliado en calle Mipú Nº 754, de la ciudad de Rosario (Santa Fe), nacido el 05/10/1989, en la ciudad de Corrientes (Capital), hijo de Stella Maris Campos (Jubilada), y de José Martin González (fallecido);

6- Laura Solange Carro, D.N.I. N°36.243.498, argentina, mayor de edad, instruida, ama de casa y revendedora de Avón, soltera, domiciliada en Pasaje 1735 –Nº 8085-, Barrio Godoy de la ciudad de Rosario (Santa Fe); nacida el 30/01/1.992 en la ciudad de Rosario; hija de Cristian Ramona Carro y de Ricardo José Peña (f);

7- Guillermo Germán López, Alias “Guille”, “Mono” o “Monillo”, D.N.I. N° 26.662.065, argentino, instruido, gestor del automotor, soltero, domiciliado en calle Flor de Nácar Nº 6931, ciudad de Rosario (Santa Fe), nacido el 20/06/1978 en Rosario (Santa Fe), hijo de José German López, y de Elsa Haydee Del Valle Barros;

8- Walter Nicolás González, D.N.I. N° 27.518.745, argentino, mayor de edad, instruido, empleado municipal, casado –con la coimputada Jesica Fernández-, domiciliado en Constituyentes Nº 1186 de Reconquista (Santa Fe), nacido el 15/10/1979 en Reconquista (Santa Fe), hijo de Omar González y de Bernardita Solari;

9- Jesica Lucia Fernández, D.N.I. N° 34.045.964, argentina, instruida, mayor de edad, casada –con el coimputado Walter González-, ama de casa y peluquera, domiciliada en calle Constituyentes Nº 1186 de esta ciudad de Reconquista (Santa Fe), nacida el 06/11/1988 Reconquista (Santa Fe), hija de Miguel Rodolfo Fernández y de Ana Rogelia Ovando (f).

10- Orlando Oscar Acosta, alias “Oso” o “Moro”, D.N.I. N° 28.239.368, argentino, mayor de edad, instruido, soltero, operador y programador de radio, domiciliado en calle 63 Nº 270 de Reconquista (Santa Fe); nacido el 18/02/1981 en Reconquista (Santa Fe), hijo de Mario Acosta, y de Nélida Martínez;

11- Leonardo González, D.N.I N° 37.453.001, argentino, mayor de edad, instruido, soltero, empleado, domiciliado en calle San Lorenzo N° 880 de Reconquista (Santa Fe), nacido el 30/11/1.993 en Reconquista (Santa Fe), hijo de Sergio Raúl González (empresario) y de Clarisa Blanca Cecilia Capararo (ama de casa);

12- Jesica Gabriela Ferrari, D.N.I. N° 34.706.792, argentina, instruida, soltera, empleada doméstica, mayor de edad, domiciliada en calle Constituyente Nº 1196 -Departamento 1, – esquina Rivadavia- de la ciudad de Reconquista (Santa Fe), nacida el 28/08/1.989 Reconquista (Santa Fe), hija de Alejandro Fabián Ferrari (f), y de Analía Gabriela Cettour.

Todos ahora procesados con prisión preventiva, a excepción de Laura Solange Carro, quien aparece como “partícipe secundario” en la comisión del delito.


Detalles de la investigación. 

Refiere el magistrado que la causa tiene su origen en investigaciones que comenzaron el 17 de agosto de 2018 a cargo de personal de la Unidad Investigativa Región III, dependiente de la Dirección de Narcocriminalidad de la Policía de Investigaciones de la provincia de Santa Fe, investigando a un grupo de personas que se dedican al tráfico y distribución de material estupefaciente en el ámbito de la ciudad de Reconquista” que sindicaba a Eliel Gerónimo Noé Schiffo, como líder de una organización de venta de droga en Reconquista, la que era traída desde Rosario donde prestaba servicios el nombrado; quien además contaba con otros colaboradores –coimputados en la causa- y que luego pudo identificarse al proveedor de Schiffo, a quien también se lo trajo al proceso.

Que del despliegue investigativo (tareas de inteligencia, intervenciones telefónicas, etc.) se detectó un incremento en el caudal comercializado por el mencionado grupo delictivo y el 23 de marzo de 2019 el juez dispuso una serie de allanamientos condicionado a partir del momento en que Eliel Schiffo y/o su socio colaborador Fernando González, se encuentren transportando el estupefaciente a Reconquista; y para determinarlo, sus teléfonos intervenidos estaban bajo “escucha directa”.

El 26 de marzo de 2019 dispuso un nuevo allanamiento dirigido al domicilio de la madre de Fernando González.

Luego de las investigaciones llevadas adelante por la Fiscalía Federal de Reconquista se logró traer al proceso a Brian Hernán Cerrutti, domiciliado en localidad de Funes, quien hacía de “punta” o de “custodio/coautor” del transporte de droga que efectuaba Schiffo. El 09 de abril de 2019 el juez libró la orden de captura de Cerrutti, luego indagado.

En sus consideraciones el juez señala que fue “ampliamente corroborada” la hipótesis que generó la investigación, que se trata de “una organización dedicada al narcomenudeo, liderada por Eliel Gerónimo Noé Schiffo”; contando con la colaboración –en distintos grados conforme se analizará en el presente- de  Ariel Eric Quatrín, Tomás Agustín Gamarra, Fernando Daniel González, alias “Colo”; Laura Solange Carro, Walter Nicolás González, Jesica Lucia Fernández, Orlando Oscar Acosta, Leonardo González y de Jésica Gabriela Ferrari; resultando Guillermo German López proveedor de Schiffo; quien operaba desde la ciudad de Rosario.

Sostiene el juez de primera instancia que “en la organización delictiva cada uno tenía una función específica y ordenada al servicio de la empresa narcocriminal desbaratada; sin perjuicio de lo cual intercambiaban roles y funciones según la conveniencia del momento pero sin alterar el funcionamiento de la mencionada organización”.

Señala que “las empresas criminales como la que examinamos se caracterizan por no manejar grandes volúmenes de droga, pero con gran inserción social –distribuidores y vendedores barriales- con un considerable poder de rotación de estupefaciente; lo que por un lado aumenta el poder lesivo del ilícito en relación a la salud pública que se tutela jurídicamente, y por el otro lado le otorga mayor poder de camuflage a fin de pasar inadvertido de los investigadores; lo que se comprende más aun teniendo en cuenta el poder de capacitación específica que tienen algunos de sus miembros por ser precisamente funcionarios policiales en plena actividad”.


Características de esta actividad económica criminal que tiene interdependencia con los conflictos sociales, la violencia y los delitos que padece la población: 

Explica el magistrado que el narcomenudeo se constituye en problema público que tiene interdependencia con los conflictos sociales, la violencia y la criminalidad.

Las características de este mercado están referidas a tres aspectos fundamentales: Punto de venta: lugar de uso público, abierto al público o privado, en el que se realiza la transacción comercial de pequeñas cantidades de sustancias estupefacientes al menudeo entre el vendedor (derivado del actor ilegal) y el comprador.

Monetización: es el momento en el que los productos estupefacientes son intercambiados por el dinero (de origen legal, ilegal o ilícito) o de manera excepcional por algunos bienes y servicios. Esta actividad tiene efectiva y directa relación con la categoría de colocación del subsistema de lavado de activos del narcotráfico”.

Consumo: actividad interdependiente con el sistema del narcotráfico a través del componente de demanda, por lo general perceptible, que se desarrolla en espacios de uso público, abiertos y privados (que eventualmente trascienden a lo público). Tiene como propósito darle utilidad al “producto comprado”, del cual los usuarios esperan un efecto estupefaciente para satisfacer una necesidad según el estado de adicción o dependencia”.

Menciona que “El narcomenudeo se considera un fenómeno multicausal, que se manifiesta en los entornos próximos a los puntos de venta de sustancias estupefacientes, ligado a manifestaciones de conflictividad social, de violencia y de criminalidad. Los comportamientos de los actores involucrados en la compra, venta y consumo de drogas ilícitas propician alteraciones a la convivencia pacífica de los habitantes de esos sectores, tanto en su ámbito individual como colectivo”.

Los comportamientos de los actores involucrados en la compra, venta y consumo de drogas ilícitas propician alteraciones a la convivencia.

Sostiene que “El narcomenudeo es un fenómeno asociado al mercado del narcotráfico, estructurado con el propósito de favorecer y maximizar las ganancias de un actor ilegal...".

"El narcomenudeo es un problema público, porque a este están asociadas múltiples manifestaciones de conflicto social, de violencia y criminalidad. Además, algunos ciudadanos ven en el fenómeno una opción laboral o la forma de solventar sus necesidades básicas insatisfechas. Todo en su conjunto, y ante la dificultad que representó para las autoridades del Estado su tratamiento, facilitó que el narcomenudeo se constituyera en una forma de desterritorialización del control social estatal”.

Algunos ven el narcomenudeo como una opción laboral o la forma de solventar sus necesidades básicas insatisfechas.


LOS HECHOS QUE EL JUEZ DA POR ACREDITADOS

Refiere al rol clave de los policías involucrados con “pericia adicional al momento de eludir las investigaciones, establecer comunicaciones, descartarse de elementos de comunicación, etcétera”.

La droga provenía de Rosario y la traficaba desde allí Guillermo Germán López en forma de “paquetes” a distintas localidades cercanas tanto de Rosario como en la provincia de Buenos Aires; incluyendo también la venta minorista con la modalidad de delivery.

De manos de Guillermo López llegaba la droga a poder de Eliel Schiffo quien era el “líder” y encargado de la compra de la droga en la ciudad de Rosario para luego trasladarla, personalmente o por medio de uno de sus colaboradores de confianza, Fernando González, alias “Colo” o “Narigón” -con domicilio en la ciudad de Rosario- quien además se encargaba del “estiramiento” de la cocaína para aumentar su volumen y con ello las ganancias; a tal punto que entre Schiffo y González hablan de “la formula” que sería la sustancia que le agregan para “cortar” o “estirar” la droga.

En la cadena de tráfico el que sigue es el reconquistense Tomás Agustín Gamarra, quien entre sus funciones estaba la de custodiar un departamento alquilado por Schiffo en esta ciudad de Reconquista, en el Pasaje 45/47 N° 1542 donde resguardaban material estupefaciente y todos los elementos que utilizan tanto para el pesaje como para el fraccionamiento.

Como los vendedores de droga trataban directamente con Schiffo; serían Gamarra o Jésica Fernández los encargados de entregar las sucesivas remesas ilegales y de la recaudación del dinero de lo vendido; además entre los principales vendedores se encuentra el esposo de Jesica Fernández; es decir Walter Nicolás González.  También funcionaban como vendedores de droga: Orlando Oscar Acosta, Leonardo “Leo” González; y Jésica Ferrari.

Da por acreditado que los policías de la Provincia de Santa Fe Schiffo y Quatrín formaban parte del convoy de traslado de la droga y viajaban hacia la ciudad de Reconquista en la madrugada del26 de marzo de 2019uniformados como policías y portando un ladrillo de clorhidrato de cocaína con un pesaje de 1.076 gramos; un envoltorio de nylon transparente conteniendo la cantidad de 46,08 gramos de igual sustancia que la anterior descripta, un cigarrillo de armado casero conteniendo en su interior la cantidad de 0,8 gramos de la sustancia cannabis sativa –marihuana- y un picador metálico con vestigios de la sustancia cannabis sativa, todo ello según prueba de campo. En razón de que la prestación del servicio policial lo realizaban en la ciudad de Rosario y que se movilizaban en un vehículo particular, resulta lógico pensar que la vestimenta era parte del camuflaje utilizado para evadir los controles; siendo éste el principal objetivo del convoy que también era compuesto por Cerrutti.

En el domicilio que compartían Schiffo y Fernando González en la ciudad de Rosario ,al allanar secuestraron una balanza digital con vestigios de cocaína –también se secuestró desde un placard otra balanza digital que estaba allí guardada-; una navaja de metal con vestigios de cocaína, semillas de planta de marihuana, un plato con vestigios (pesaje: 0.3 gramos) de cocaína; además de un horno eléctrico marca Atma con vestigios de bolsas de nylon y recortes del mismo material y un envoltorio de nylon conteniendo en su interior 7.6 gramos de cocaína; varios guantes de latex, barbijos y cajas con vestigios de cocaína y un envoltorio de una sustancia blanquecina y de consistencia barrosa que arrojó como resultado un peso de 5.7 gramos de cocaína; además, un recipiente de plástico conteniendo 20.7 gramos de cocaína; tres tapas metálicas de balanza con vestigios de cocaína; entre otros elementos también con vestigios de cocaína. Es de destacar que en la cochera perteneciente a ese departamento se requisó el automóvil Fiat Palio patente LRJ 639 del cual también se secuestró otra balanza digital.

Al allanar el domicilio alquilado por Schiffo en Reconquista, entre otros elementos secuestraron una balanza digital, dos cajas de balanzas digitales, cuatro envoltorios de nylon conteniendo 3.47 gramos de marihuana, además de armamentos y proyectiles con los que se presume era custodiado y utilizado en el negocio ilegal.  Recuerda el Juez Alurralde que en el lugar se encontraban Fernando Daniel González y Tomás Agustín Gamarra.


LA SITUACIÓN DE LOS TRES POLICÍAS

A Eliel Schiffo le tomó declaración indagatoria y luego de la detención de Cerrutti una ampliación imputándole “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo, en concurso con Transporte de estupefaciente agravado por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo”, (arts. 5 inc. C y 11 incs. C y D de la ley 23.737) y en ambas oportunidades se abstuvo de declarar. Considera el magistrado que Schiffo tenía el rol de “líder del grupo delictivo, es quien organizaba el negocio ilegal asumiendo un rol protagónico”.

Ariel Quatrín fue indagado y luego de la detención de Cerrutti se le amplió la declaración indagatoria por “transporte de estupefaciente agravado por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 incs. C y D de la ley 23.737) quien junto a Schiffo fue sorprendido en flagrancia delictiva y luego se logró determinar la participación de Cerrutti. Los tres actuaban coordinadamente, incluso está la escucha on line donde le reprocharon a Cerrutti que lo tendrían que esperar a que cargue combustible antes de partir desde Rosario.El policía Cerrutti venía hacia Reconquista en otro vehículo de apoyo, abriendo camino, controlando que no haya riesgos para el cometido.

Brian Hernán Cerrutti fue detenido luego e indagado el 12 de abril de 2019 por “transporte de estupefacientes agravado por la calidad de funcionario policial; y por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo. Cerrutti es quien circulaba por Ruta 11 delante del vehículo en el que trasladaban la droga Schiffo y Quatrín, cumpliendo el rol de “punta de lanza”.

Tienen registrado los diálogos entre ellos e imágenes de video donde viajaban estilo convoy, Brian Cerrutti en un Ford Fiesta patente AB987UA; y por detrás el Citroën C-3 patente AB306AL de Schiffo. En un momento del viaje y luego de varias comunicaciones telefónicas, Cerrutti regresó a la Ciudad de Rosario. Cuando intentó nuevamente hablar por celular con Schiffo, éste ya estaba detenido.

En una de las llamadas que Schiffo le hizo a Cerrutti, le advirtió que ya que él iba adelante, ante cualquier sospecha “me tenés que llamar al toque, boludo”,  y le advierte que no haga chiste al respecto.  Y que lo llame “al toque”, nada de mensaje. Todo parecía coordinado, por dónde ir y hasta dónde parar.

-“Ahora medianamente vamos juntos pero después  en los controles y los peajes yo me voy  a alejar, me entendés?. Yo freno, voy frenando vos dale y dale y pasale y decime qué onda. Si ves cualquier clase de control avísame”.

-“Dale, dale”.

-“Dale, nos vemos.

En algunas comunicaciones también utilizan lenguaje policial.

En otra de las varias conversaciones que mantenían durante esa madrugada del viaje, coinciden que estaban cansados, pero se reían y celebraban porque estaban llegando a Santa Fe y faltaba menos.

La preocupación que plantearon era cuando se quedaban sin señal. En Marcelino de Escalada fue la última llamada de Cerrutti a Schiffo. Cerrutti ya había parado la marcha en la banquina para retomar hacia Rosario. Parece que es porque ya no veían riesgos de controles.


La situación de Tomás Gamarra y Fernando Daniel González, el “colo” o “narigón” González, a quien también alguien definió como “el gato dumas” a la hora de cocinar cocaína: 

Ambos se encontraban en el domicilio alquilado por Schiffo el 26 de marzo de 2019 y a la espera de la llegada de quienes traían la droga. Al allanar esa propiedad en Reconquista solo había 4 envoltorios de marihuana con un peso de 3.47 gramos), la balanza y el variado armamento con proyectiles.

Además en el domicilio de Gamarra secuestraron una balanza de precisión. Para el juez era vendedor de drogas, además de otras funciones como la de custodio de lugares, objetos y fraccionador del estupefaciente.

Tomy Gamarra y el Colo Fernando Daniel González fueron imputados por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 inc. C).

El Colo González y Schiffo también hablaban en confianza de la situación económica del emprendimiento delictivo, puntualmente surge en una escucha que hablaban por un gasto, donde Schiffo le dice que no estaban en condiciones aún de determinado gasto, “aunque vamos bien”,  reconoció.

En otra comunicación Schiffo le indica al Colo González que se comunique con Tomy “lo más rápido posible porque ya no tiene más nada”. Ahí también el Colo destacó que no se sentía controlado: “cero control, re tranquilo boludo”, lo que celebró Schiffo. Celebraron también la marcha del negocio, sin saber que estaban siendo escuchados y a un rato de ser detenidos.

Celebraban la marcha del negocio sin saber que estaban siendo escuchados y a un rato de ser detenidos.

También celebraron que el producto usado para estirar la cocaína quedaba bien, y que incluso un cliente lo felicitó por la calidad, como si fuera de la mejor, le dijo que estaba “de diez”. 


De la investigación surge que Tomi Gamarra sería revendedor y a la vez repartidor de Schiffo, además de hacer las veces de recaudador del dinero; a su vez triangulando con el Colo Fernando González para proveerle el dinero necesario para que viaje, supuestamente a proveerse de material estupefaciente.


La situación de Laura Solange Carró. A ella se le imputó “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en carácter de participe secundaria”.

Guillermo López era el proveedor de drogas de todo el grupo delictivo y Laura Carró prestaba en ese momento una colaboración no esencial para el ilícito que se estaba cometiendo con pleno conocimiento de la existencia y finalidad comercial del estupefaciente, el cual se encontraba a simple vista de la misma dentro de la vivienda por lo que si bien no se encontraba previamente investigada no sería ajena a la maniobra delictiva de la organización delictiva.


La situación de Guillermo Germán López, alias Guille, Mono o Monillo:

Venía siendo investigado y se le secuestró cocaína fraccionada,  balanza digital con vestigios,  cuaderno con anotaciones de interés y otros elementos que tenía bajo su custodia  encontrándose en el domicilio, en oportunidad de ser allanado, de sus consortes de causa Schiffo y Fernando González. Se le imputó “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 inc. C de la Ley 23.737)”.

Hay una comunicación en la que Schiffo llamó al “Mono” López, como él le dice, y López le reprocha que “le diste mucho calor con todo, despacito le tenés que dar verga”; a lo que Schiffo le contestó que estaba “probando” y que todavía le costaba conseguir el punto justo. López le da una enseñanza para que la droga estirada agarre gusto a rico “para los faloperos”, como define a sus clientes.

Advierte el juez que ese diálogo refiere a la acción de cocinar y estirar la cocaína para obtener mayor rentabilidad, que López era el proveedor y Schiffo y Fernando González la estiraban.


La situación de Walter Nicolás González y Jésica Lucía Fernández:

En el domicilio de esta pareja secuestraron -entre otros elementos- un envoltorio con 20 gramos de cocaína y se les imputó tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 inc. C de la Ley 23.737).

Walter González quiso desincriminar a su mujer diciendo que su mujer no sabía de la droga. Ella se abstuvo de declarar.

El juez sostiene que más allá que Walter González pueda ser consumidor, también –igual que su mujer, Jésica- se dedican a la comercialización de acuerdo a las pruebas conseguidas durante las investigaciones. Hay varias escuchas con clientes y entre ellos, como cuando él la llama para avisarle que irían dos clientes a buscar droga, cuando hablan sobre la cantidad y calidad de la droga que tienen que entregar y el lugar en que separó el estupefaciente a entregar; “es decir que ambos comercializaban la droga de la que disponían”, concluye el magistrado en esta instancia.


La situación de Orlando Oscar Acosta, alias Oso o Moro.

El operador de radio y DJ dijo en su defensa durante la declaración indagatoria que  “en mi casa no se secuestró nada” y que oportunamente pedirá nueva audiencia para declarar.   Se le imputó: “comercio y distribución de estupefacientes agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 C y 11 C de la ley 23.737).

Según surge de la investigación, el domicilio de Oscar Acosta era utilizado para el almacenamiento de la droga antes de que Schifffo alquilara un inmueble para ese fin.

En una de las escuchas se advierte que Schiffo citó a Tomi Gamarra en lo de Oscar y le pide que lleve la balanza.

Siempre surge “el poder organizador que tenía Schiffo respecto de sus revendedores, tanto es así que hasta la forma encubierta de hablar les imponía”.

Hay comunicaciones también donde Gamarra dice que se estaba yendo a buscar droga a lo de Acosta, lo que Schiffo sabía y le da ciertas indicaciones.

Para el juez de primera instancia “queda claro que el domicilio de Acosta era el lugar de acopio antes de alquilar en nuevo departamento y  a su vez el mismo morador era quien participaba del negocio ilegal”.

Quien consiguió en alquiler el departamento para acopiar la cocaína es Leonardo González, surge de una de las comunicaciones cuando él le informa a Schiffo que “ahí encontré el departamento, chiquito 4.200… queda en la 55, viste donde fuimos a apretarlo al pibe este? … ahí cerquita queda”; todo lo cual fue consentido por Schiffo.

También hay comunicaciones entre Schiffo y Acosta donde refieren al negocio de la droga. En una llamada Acosta le cuenta de los controles que debía pasar, incluso habla de uno cuando va desde el puerto hacia un lugar que no se entiende.

Para el juez Acosta participaba en la comercialización de estupefacientes que realizaba el grupo; primero sirviendo de “aguantadero” o lugar de acopio y luego de su “fraccionamiento”. Luego con el alquiler del departamento a comienzos de Febrero de 2019 Acosta igual siguió participando en la organización. “Hay evidencias objetivas”, dice al dictarle el procesamiento.


La situación de Leonardo González:

Está imputado de “comercio y distribución de estupefacientes agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 inc. C de la Ley 23.737)”. En la indagatoria no dijo nada para defenderse.

Para el juez Leo González está en la misma situación que los demás revendedores. Y también hay comunicaciones grabadas entre éste y Schiffo. Surge que Leo González “era fundamental para la distribución y comercialización”; incluso era mediante quien se hacía llegar cocaína hacia la ciudad de Romang.  

Además surge un plan que tenían de armar una plantación de marihuana e incluso de contratar a un jardinero.


La situación de Jésica Gabriela Ferrari

En su domicilio secuestraron su celular, una cuchara con vestigios de cocaína, varios recortes de nylon, un plato con vestigios de cocaína y otros elementos de interés. Está imputada por comercio y distribución de estupefacientes agravada por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 inc. C de la Ley 23.737)”. En la indagatoria no quiso decir nada para defenderse.

Ella también tenía la línea legalmente intervenida por el juez y surge cómo comercializaba cocaína pura y rebajada. Por un lado disponía de la droga que le entregaba Schiffo y tendría otro proveedor de la pura.

En síntesis, los policías viajaban uniformados trayendo la droga a Reconquista para no tener problemas en los controles, acá la fraccionaban y la distribuían a los vendedores barriales. Para eso utilizaban las balanzas de precisión y otros objetos con vestigios de cocaína secuestrados en los allanamientos.

Y que en los domicilios que no encontraron droga durante los allanamientos es porque justo esperaban la nueva remesa que quedó secuestrada en el camino cuando detuvieron a los policías.

El juez define a la organización liderada aquí por Schiffo como de “gran poder de colocación de la mercancía” sin trasladar grandes cantidades simultáneamente; y que le queda claro que “obraban en forma coordinada precisamente por quien ejercía la jefatura del grupo (Schiffo) y coordinaba los demás roles como cocción y estiramiento, fraccionamiento y lugar de acopio, oportunidad y modo del transporte; etc.; que no se trata de una simple coparticipación delictiva sino de “una verdadera organización con roles más o menos definidos, pero siempre con coordinación”.

También refiere al agravante de la participación de policías.


Por qué los mantiene en prisión preventiva a 11 de los 12 procesados:

Porque el Dr. Aldo Alurralde entiende que la investigación ha alcanzado resultados que permiten afirmar, luego de oír al imputado, que existe una gran probabilidad de que se haya cometido un hecho punible y de que el imputado haya sido autor. No se trata solamente que el procedimiento haya alcanzado cierto grado de desarrollo, sino de que este desarrollo haya sido acompañado, de resultado concreto respecto de la verificación de la participación del imputado en el hecho investigado. Considera además que la prisión preventiva sirve “para neutralizar los peligros que puedan cernirse sobre el descubrimiento de la verdad o la actuación de la ley sustantiva”.

Sostiene que es racional el peligro de fuga y que la presencia del imputado es necesaria para poder conducir el procedimiento hasta la decisión final e, incluso, para ejecutar la condena eventual que se le imponga, especialmente la privativa de libertad, y su ausencia (fuga) impide el procedimiento de persecución penal, al menos en su momento decisivo (juicio plenario), y el cumplimiento de la eventual condena…”.

Tiene en Cuenta una resolución de Cámara de Casación Penal que declara como doctrina plenaria que no basta en materia de excarcelación o eximición de prisión para su denegación la imposibilidad de futura condena de ejecución condicional, o que pudiere corresponderle al imputado una pena privativa de la libertad superior a ocho años (arts. 316 y 317 del CPPN), sino que deben valorarse en forma conjunta con otros parámetros tales como los establecidos en el art. 319 del ordenamiento ritual a los fines de determinar la existencia de riesgo procesal…”. Y hay que seguir investigando ya que hay personas que aparecen en la comisión de delito que aún no fueron identificadas.

“No puedo dejar de valorar el delito por el cual están siendo procesados, de alta escala penal y por el cual podrían ser condenados y que habiendo sido desbaratada la actividad ilícita desplegada es dable entender que de recuperar la libertad podrían intentar eludir el accionar de la justicia, lo que expone que el riesgo procesal por el peligro de fuga se encuentra latente”, explicó el magistrado en su resolución, quien refiere a su deber de tener cuidado para neutralizar toda posibilidad de fuga o entorpecimiento de la investigación en estos hechos. Que no es requisito indispensable que se determinen y precisen concretamente cuáles son los actos particulares de obstrucción que puede llevar a cabo el imputado, máxime cuando su precisión podría poner en serio riesgo la investigación de los hechos y el descubrimiento de otros partícipes en las maniobras delictivas. Tampoco resulta imperioso mensurar el riesgo de fuga, el que por su naturaleza no puede ser cuantificado, mucho menos arribar a la demostración de que ello ocurrirá y cómo;  pues el riesgo procesal es “una presunción sobre lo que puede ocurrir en el futuro, no puede examinarse con márgenes de certeza sino de probabilidad”.

También dispuso mantener el secuestro de los vehículos, entre ellos un  Ford Fiesta patente AB987UA; y un Citroën C-3 patente AB306AL 


La parte resolutiva del auto de procesamiento, dice: 

1.- Dictar auto de procesamiento con prisión preventiva contra Eliel Geronimo Schiffo, D.N.I N° 34.706.654 por su calidad de autor –prima facie- responsable, en virtud de los hechos oportunamente atribuidos, del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo, en concurso  con Transporte de estupefacientes agravado por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o mas personas organizadas para cometerlo” (arts. 5 inc. C y 11 incs. C y D de la ley 23.737).


2.- Dictar auto de procesamiento con prisión preventiva contra Ariel Eric Quatrin, D.N.I. N° 37.798.433 y Brian Hernan Cerrutti, DNI Nº 35.070.524,  por su calidad de autores –prima facie- responsables, en virtud de los hechos oportunamente atribuidos, de la comisión del delito de Transporte de estupefaciente agravado por la calidad de funcionario policial y por la participación de tres o mas personas organizadas para cometerlo” (arts. 5 inc. C y 11 incs. C y D de la ley 23.737).


3.- Dictar auto de procesamiento con prisión preventiva contra Tomas Agustín Gamarra, D.N.I. N° 41.342.456; Fernando Daniel González, alias “Colo”, D.N.I. N° 34.782.983; Guillermo German López, D.N.I. N° 26.662.065; Walter Nicolás González, D.N.I. N° 27.518.745; y Jesica Lucia Fernández, D.N.I. N° 34.045.964;  por su calidad de autores –prima facie- responsable, en virtud de los hechos oportunamente atribuidos, del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 incisos. C de la ley 23.737).


4.- Dictar auto de procesamiento con prisión preventiva contra Orlando Oscar Acosta, D.N.I. N° 28.239.368; Leonardo González, D.N.I N° 37.453.001; y Jesica Gabriela Ferrari, D.N.I. N° 34.706.792;  por su calidad de autores –prima facie- responsable, en virtud de los hechos oportunamente atribuidos, del delito de comercialización y distribución de estupefacientes, agravado por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlo (arts. 5 inc. C y 11 incisos. C de la ley 23.737).


5.- Dictar auto de procesamiento sin prisión preventiva contra Laura Solange Carro, D.N.I. N° 36.243.498; por su calidad de partícipe secundaria del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización (arts. 5 inc. C de la ley 23.737); debiendo permanecer en la situación  de libertad en que se encuentra y descripta en los considerandos precedentes, manteniéndose las condiciones que oportunamente se le fijara en oportunidad de su indagatoria.


6.- Convertir en prisión preventiva la detención que cumplen Eliel Geronimo Noe Schiffo, D.N.I. N° 34.706.654; Ariel Eric Quatrín, D.N.I. N° 37.798.433; Brian Hernán Cerrutti, D.N.I. Nº 35.070.524, Tomas Agustín Gamarra, D.N.I. N° 41.342.456; Fernando Daniel González, Alias “Colo”, D.N.I. N° 34.782.983; Guillermo German López, D.N.I. N° 26.662.065; Walter Nicolás González, D.N.I. N° 27.518.745; Jesica Lucia Fernández, D.N.I. N° 34.045.964; Orlando Oscar Acosta, D.N.I. N° 28.239.368; Leonardo González, D.N.I N° 37.453.001; y Jésica Gabriela Ferrari, D.N.I. N° 34.706.792; debiendo todos ellos permanecer en el lugar de detención en que se encuentran en carácter de comunicados y a disposición del suscripto.


7.- Mandar trabar embargo sobre los bienes libres de Eliel Gerónimo Noe Schiffo, D.N.I N° 34.706.654; Ariel Eric Quatrín, D.N.I. N° 37.798.433; Brian Hernán Cerrutti, D.N.I. Nº 35.070.524, Tomas Agustín Gamarra, D.N.I. N° 41.342.456; Fernando Daniel González, Alias “Colo”, D.N.I. N° 34.782.983; Guillermo German López, D.N.I. N° 26.662.065; Walter Nicolás González, D.N.I. N° 27.518.745; Jesica Lucia Fernández, D.N.I. N° 34.045.964; Orlando Oscar Acosta, D.N.I. N° 28.239.368; Leonardo González, D.N.I N° 37.453.001; y de Jesica Gabriela Ferrari, D.N.I. N° 34.706.792; hasta cubrir la suma de cien mil pesos ($ 100.000) sobre cada uno de ellos; y de  LAURA SOLANGE CARRÓ, D.N.I. N° 36.243.498 hasta cubrir la suma de cincuenta mil pesos ($ 50.000); formándose a tal efecto el pertinente incidente de ley.


8- Mantener el secuestro de los vehículos, oportunamente dispuesto por este magistrado atento a que los mismos  se encuentran vinculados a  los hechos y delitos por los cuales se dicta el presente resolutorio y por lo tanto sujeto a decomiso  (art . 231 CPPN).


9.- Comuníquese lo dispuesto al Registro Nacional de Reincidencias y Estadística Criminal con remisión de fichas dactiloscópicas.

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El auto en el que los policías Schiffo y Quatrín traficaban la cocaína cuando fueron detenidos el 26 de marzo de 2019. Viajaban con la ropa de policía.
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La requisa.
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El pesaje de la cocaína.
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Policías en acción.
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El auto en el que los policías Schiffo y Quatrín traficaban la cocaína cuando fueron detenidos el 26 de marzo de 2019. Viajaban con la ropa de policía.

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