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12 años después confirmaron condena para quien violaba a su hijastra. La nena con leve retraso mental concurría a la escuela especial donde contó lo que padecía.

Triple 12: esa edad tenía la víctima, ese tiempo tardó la justicia en dar el doble conforme; y la condena es a 12 años de prisión. La situación de J.C. Román.

12 años de prisión para Juan Carlos Román.

La víctima tenía 12 años.

La Cámara Penal de Apelaciones, integrada por los jueces José Mántaras, Carlos Renna y Eduardo Bernacchia, rechazó el recurso de apelación interpuesto por la defensa y confirmó la condena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo con más accesorias legales y costas para Juan Carlos Roman, como autor material y penalmente responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por su calidad de guardador de la menor víctima y por el aprovechamiento de la convivencia preexistente con la misma - reiterado en número indeterminado de veces (arts. 45, 119 tercer y cuarto párrafo inciso b) y f) y
Código Penal.

En la audiencia de apelación trabajaron como fiscal Leandro Mai, y como defensora pública Valeria Lapissonde. El veredicto ratificando la condena fue firmado el 16 de septiembre de 2020.

La condena en primera instancia había sido firmada por el juez penal Gonzalo Basualdo el 19 de setiembre del 2018.

Por unanimidad los tres integrantes del tribunal coinciden que de la colecta probatoria reunida, "sin dudas emerge la culpabilidad de Román. Circunstancias de tiempo, modo y lugar lucen adecuadamente solventadas para alcanzar el concepto ya que no podemos dejar de considerar que éste era el conviviente con su madre e hijos, de hecho, ejercía el rol de guardador de la menor de tan solo doce años edad y su hermana de cuatro, quedando ellas a su exclusivo cuidado cuando la madre Elba Albina Flores no estaba en la casa".

Mencionan que a la fecha del examen médico de la víctima, el 26 de septiembre de 2008, la menor presentaba "..desfloración de larga data, más de 21 días".

 

AL TRIBUNAL CONMOVIÓ EL TESTIMONIO DE LA VÍCTIMA

La menor contó que "hará un mes más o menos que mi padrastro me viene haciendo cosas que no me gustan y siempre lo hace cuando mi mamá no está, el me toca todo el cuerpo, mis pechos, la cola (lo que señala como la vagina) me sacaba la ropa, esto pasó varias veces y yo siempre lloraba porque me dolía cuando el me metía su pene en mi cola y no quería que me haga eso, le pegaba para que salga de arriba mío pero no lograba que salga por que el es más grande que yo, nunca hubo nadie cuando esto sucedía y la última vez que lo hizo fue ayer, cuando mi mamá no estaba a la siesta, luego de eso agarró y se limpió con un trapo rojo que tiene debajo
del colchón y se acostó en su cama otra vez, yo nunca le conté a mi mamá porque el me decía que no lo haga y por que le tenía miedo a mi mamá...".

Señalan los jueces en su veredicto que realmente conmueve el testimonio por la coherencia del relato, y lo más significativo es que es el propio imputado el que reconoce los hechos que se le achacan, claro está que trasladando a la menor las motivaciones sexuales con el argumento de que "..fue la que me busco...pero siempre me buscaba.." desnaturalizando la constatada desfloración genital só pretexto que"...solamente la toqué al lado de la vagina y en todo momento ella estuvo con la ropa puesta...yo no tenía intensión de penetrarla.." Manifestaciones que además tropiezan con la logicidad de su estrategia desviculante cuando a continuación explica "...y ese día que la policía secuestró los trapos nosotros con mi señora habíamos tenido relación sexual esa noche anterior y nos limpiamos con los trapos y también yo lo había usado ese día a la siesta que estuvimos con (refiere a la menor) y que nos acariciábamos, ya que yo estaba todo transpirado y mojado el pene..", lo cual apreciado bajo el tamíz de la sana critica y valoración de la prueba, de manera alguna puede tenérselo ajeno al heho que la menor estuviese desflorada".

Para los magistrados, "tampoco la negativa de Román puede resistir el testimonio directo que recibe de Joana la Directora de la Escuela Especial N° 2033 de Reconquista, Sra. Leticia María Orfilia Romero", quien declaró que la menor le dijo; "...me llevó a la cama y me pone el pito..".

Tuvieron en cuenta también los jueces lo dictaminado por el médico del Poder Judicial, Dr. Goldaráz y el médico policial Dr. Fiant, quienes hacen constar que examinada la menor, "..se encuentra lúcida, orientada en tiempo y espacio, con buena Conciencia de realidad, comprende y conduce sus acciones a pesar de presentar un retraso mental leve. Del exámen psiquiátrico se puede concluir que la citada presenta retraso mental leve
por lo que no se puede determinar la personalidad, el discurso es creíble y no se evidencia tendencia a la
fabulación...".

 

EL EXÁMEN PSIQUIÁTRICO DE ROMÁN REFIERE A SU PERVERSIÓN

Dice que "presenta rasgos de personalidad psicopático (tiende a no respetar los derechos de los demás,
con dificultad en la adaptación a las normas sociales, se victimiza asiendo responsable a los demás de sus actos o justificándolos con gran racionalización, no siente remordimiento ni culpa, tiene un bajo umbral de tolerancia. Todo lo expuesto es compatible con rasgos de personalidad anti social perverso...".

Para los jueces, su razgo perverso "se desprende del propio acto de defensa material de Roman... cuando le traslada la responsabilidad de su actitud sexual a las motivaciones que, según sus poco creíbles explicaciones, habría recibido de la menor, conducta que fuera detectada por el abordaje pericial psiquiátrico al refierirse a la victimización de sus actos".

"En consecuencia -indica el fallo- basta este caudal probatorio para tener lo suficientemente acreditados estos hechos, que no solo es solventado por los testimonios, especialmente de la menor, como de la directora de la Escuela Especial, también por los exámenes médicos y los abordajes de los profesionales de la psiquiatría con relación a la personalidad del justiciable. Como en otros precedentes de esta Cámara Penal, es fundamental recordar la basta legislación, jurisprudencia y doctrina sobre el abuso de menores, en las que todas ellas hacen especial consideración a los testimonios de las personas que son víctimas de estos delitos, siendo preciso para este fundamento jurisdiccional destacar, entre otros, los antecedentes "Fernández Ortega" y "Rosendo Cantú", donde la CIDH advirtió que cuando se investigan hechos de violencia sexual la declaración de la víctima constituye una prueba fundamental del hecho que no debe ser corroborada necesariamente mediante otros elementos probatorios  independientes. "En primer lugar, a la Corte le resulta evidente que la violación sexual es un tipo Particular de agresión que, en general, se caracteriza por producirse en ausencia de otras personas mas allá de la víctima y el agresor o agresores. Dada la naturaleza de esta forma de violencia, no se puede esperar la existencia de pruebas gráficas o documentales y, por ello, la declaración de la víctima constituye una prueba fundamental sobre el hecho" (Cfr. CIDH Caso Fernández Ortega, cit. párr. 100 y Caso Rosendo Catú, cit. Párr. 89). Conteste con esta posición, el estado Argentino ha asumido una obligación, cual es; " proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales " al suscribir la Convención de los Derechos del Niño (art. 34), brindando un marco práctico para el trabajo con niños víctimas y testigos de delitos dentro del proceso de justicia bajo el prisma della Declaración sobre los principios fundamentales de Justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder (O.N.U.), se proclama que "cada niño tiene derecho a que se le trate como un testigo capaz y a que su testimonio se presuma válido y creíble, a menos que se demuestre lo contrario y siempre y cuando su edad y madurez permitan que proporcione un testimonio comprensible, con o sin el uso[ de ayudas de comunicación u otro tipo de asistencia" (Justicia para los Niños Víctimas y Testigos de Delitos, apartado B.2.d, Oficina Internacional de los Derechos del Niño, Canadá, 2003, en "Infancia y Adolescencia. Derechos y Justicia", Oficina de Derechos Humanos y Justicia, Colección de Derechos Humanos y Justicia Nº 5, Poder Judicial de Córdoba, pág. 169). (Valoración del testimonio de las victimas en "pensamiento
penal" en fallos "Diaz Juan Alberto y otros s/abuso sexual; Cámara Criminal sexta de la ciudad de Córdoba)".

Por unanimidad los tres jueces de la Cámara Penal de Apelaciones se pronunciaron "por la justicia del fallo alzado, toda vez que el mismo responde con adecuados fundamentos respecto al hecho juzgado y la responsabilidad emergente de su autor".

La parte resolutiva del fallo, dice que el tribunal resuelve:

1- Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la defensa de juan Carlos Roman .-

2- Confirmar la sentencia recurrida y condenar a Juan Carlos Roman, demás datos personales obrantes en autos, a la pena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo con más accesorias legales y costas como autor material y penalmente responsable del delito de Abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por su calidad de guardador de la menor víctima y por el aprovechamiento de la convivencia preexistente con la misma - reiterado en número indeterminado de veces (arts. 45, 119 tercer y cuarto párrafo inciso b) y f) y 55 del Código Penal.

3) Regístrese, protocolícese y notifíquese

 

ROMÁN SIGUE EN LIBERTAD 

Al respecto, el fiscal Leandro Mai explicó en ReconquistaHOY que al haber doble conforme, no es necesario que esa sentencia adquiera firmeza, "esa condena ya puede ser ejecutoriada", aunque el condenado presente un recurso ante la Corte Provincial; por eso, este lunes 21 de septiembre presentó un recurso de aclaratoria para que el tribunal se expida sobre la ejecución de la pena; y de no hacer lugar la Cámara a la inmediáta ejecución de la pena, pedirá nueva audiencia para solicitar la prisión preventiva de Román para evitar que fugue.