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Tiene 18 años, conoció la cárcel desde pibe y otra vez quedó preso por dos asaltos violentos, uno a su propia madre, quien ya no quiere recibirlo en su casa.

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Adrián Laureano Roda, desde su lugar de detención escucho las audiencias.

Adrián Laureano Roda, 18, desocupado, domiciliado en el Barrio Virgen de Guadalupe, fue imputado por los delitos de amenazas calificadas por el uso de arma en calidad de autor, y robo calificado por uso de arma.

En la parte acusatoria lo hizo el fiscal Leandro Mai, en la defensa Sergio Olivera (defensor público) y como juez de garantías, Santiago Banegas.

El primer hecho ocurrió el día 30 de diciembre de 2020, aproximadamente a las 06:30 horas, en el domicilio del barrio Virgen de Guadalupe, y consistió en haber amenazado a su madre Angélica Beatriz Roda, utilizando un arma blanca (cuchillo)  de unos 28 cm de largo con cabo de madera con el cual le exigía a su mamá que le entregue dinero. Calificación: “Amenazas calificadas por el uso de arma en calidad de autor”, artículos 149 bis y 45 del Código Penal, cuya pena asciende de 1 a 3 años de prisión.

El segundo hecho ocurrió el 30 de diciembre de 2020, alrededor de las 06:45 horas, en la Avenida islas Malvinas (calle 47 al 2777), cuando se apoderó ilegítimamente mediante violencia ejercida sobre la joven Camila Victoria Pereyra, 18, le sustrajo un teléfono celular marca Samsung de color dorado, utilizando un cuchillo de unos 28 cm de largo con cabo de madera. Calificación; “Autor penalmente responsable del delito de Robo Calificado por uso de arma (cuchillo)”,  artículos 45 y 166 inciso 2 del Código Penal. El cual prevé una pena de 5 a 15 años de prisión.

AUDIENCIA CAUTELAR.

El fiscal expreso que iba a solicitar la cautelar, ya que se encuentra la existencia del hecho, los testigos tanto del primer y segundo hecho, dieron detalles de la vestimenta que llevaba en ese momento, la madre manifestó que la amenazó y le exigió la entrega del dinero con un cuchillo, el cual fue secuestrado del domicilio de la misma, siendo un cuchillo de 28 cm con cabo de madera, es la misma arma que utilizo en el segundo hecho. Nos encontramos frente a un hecho que tiene de mínima una pena de 5 años, indicó, agregando que existen riesgos procesales por la magnitud de la pena en expectativa y la falta de arraigo, ya que carece de empleo y lugar donde vivir, teniendo en cuenta que su madre manifestó no querer que regrese a la casa. Sostuvo el representante del Ministerio Público de la Acusación que el comportamiento de Roda ha puesto en peligro a las víctimas y testigos; y que no muestra de arrepentimiento, por lo expuesto entiende que se encuentran configurados los requisitos para que quede en prisión preventiva.

A su turno el defensor sostuvo que para él, el reconocimiento de persona no cumplió con las formalidades de la ley; y debe tenerse en cuenta que Roda es drogadicto, y que cuando fue aprehendido, momentos después del hecho, no se ha practicado el examen para constatar la existencia de algún tipo de sustancia y del estado mental. Pidió que lo examine el médico forense a los fines de determinar si necesita tratamiento y en el supuesto que se le dé la prisión preventiva, que se le suministre la medicación que requiere.

Para el defensor, es innecesaria la preventiva, ya que se trata de una persona de 18 años con problemas de adicciones, una persona que ha transitado detención y privación de la libertad siendo menor de edad y que recientemente recupera la libertad el año pasado, lo cual nos obliga a tener en cuenta la ausencia del estado, porque si Adrián actualmente no tiene domicilio, no tiene residencia es porque el estado no le brindo ningún tipo de asistencia o contención. Su madre hace lo que puede, así lo ha referido, no cuenta con los medios económicos como para brindarle una asistencia adecuada a su hijo, la situación de pobreza de salud pública no la solucionamos encarcelando a una persona que es presuntamente inocente, por lo tanto entendemos que la privación de la libertad es excesiva, se puede adoptar medidas previstas en el artículo 219, a garantizar el proceso, someterlo a un tratamiento psicológico y psiquiátrico para las adicciones, la obligación de comparecer una vez por semana a la Comisaría más cercana, "por lo tanto rechazamos la prisión preventiva y solicitamos realice el tratamiento; y en caso de quedar en cautelar (preso) pedimos que la misma sea con un plazo. No existen diligencias en investigación. Entendiendo que un plazo de 60 días sería razonable.

Una vez escuchada las partes, el juez resolvió convertir la detención en prisión preventiva sin plazo, oficiar al médico forense o psicólogo policial, para que a la mayor brevedad se proceda al examen psicológico o psiquiátrico con el objeto de brindarle la asistencia que su salud requiera.