ReconquistaHoy EmpleosHoy ClasificadosHoy
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.reconquistahoy.com/a/46498
Mg. CPN. Ignacio Correa

Opinión

Opinion

Maldita inflación.

No nos podemos acostumbrar a convivir con la inflación, esta margina y daña irreversiblemente a nuestra sociedad volviéndola cada día más desigual e injusta. Nos castiga y somete, aleja nuestros logros y no permite el desarrollo sustentable de la nación. Necesariamente tenemos que encontrar la manera de revertir este proceso, desde ya les adelanto: la solución no es mágica ni inmediata, no es unipersonal, y excede todo lapso político que la quiera aplicar, y como la mayoría de las veces depende de todos nosotros.

Personalmente detesto a la inflación, y desde que nací convivo con ella, por definición:“la inflación es el aumento sostenido en el tiempo de todos los precios de una economía”, así, no es un incremento espontáneo ni que tenga que ver, por ejemplo, con una estacionalidad determinada (como el precio del tomate o la naranja), es constante, insistente y siempre ajusta los precios para arriba. Los procesos inflacionarios en argentina llevan más de 70 años, todos los gobiernos la sufrieron, todos aplicaron recetas distintas llegando a ningún resultado positivo, y en muchos casos promoviendo la Hiper Inflación.

La inflación es el peor impuesto de todos, el más regresivo que existe, lo pagan la totalidad de las clases sociales, principalmente los que menos tienen, por ser ellos los que no poseen herramientas para cubrirse del efecto inflacionario y gastan gran parte de sus ingresos en los bienes de primera necesidad. La inflación es tan maldita que, sin mirar a quien, erosiona el poder adquisitivo, nos vuelve pobres y nos descarta a pesar del esfuerzo puesto en nuestras tareas. Trae consigo grandes distorsiones, cuando hay inflación “no sabemos lo que valen las cosas.” y empezamos a dudar “¿esto es caro o barato?”. La inflación es maldita e invisible ya que se forma en parte por expectativas, por lo que pasa, por lo que pasó, por lo que va a pasar, entonces “aumenta por las dudas”. Un efecto no muy conocido de los procesos inflacionarios es que estimulan las inversiones no productivas, o dicho de otro modo destruyen la producción, es decir, bajan la inversión “buena”, aquella que se forma alrededor de un capital para generar trabajo genuino, por el contrario, la alta inflación condiciona variables esenciales para que la economía productiva de un país funcione, ¿por qué?, porque aumenta la tasa de interés, si, esa que los bancos nos cobran cuando pedimos prestado, o nos pagan cuando invertimos, haciendo inaccesible el tan necesario acceso al crédito, y convirtiendo en super atractivas herramientas financieras (Plazos Fijos, LEBAC, Carry Trade). Entendamos, que es imposible tener índices de inversión productiva sustentables con alta inflación.

¿Por qué nuestro país a lo largo de su historia económica moderna no pudo controlarla, siendo esta el Talón de Aquiles de todos los procesos políticos nacionales, sin distinción partidaria?, fracasando cada uno de ellos en mayor o menor medida por no lograr estabilizarla. Es Albert Einstein el que decía “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, es por ello que, analizando los procesos y acciones correctivas aplicadas para intentar solucionar el problema de la inflación, junto con las políticas económicas nacionales también impuestas por los distintos gobiernos en la historia de nuestro país y mixturando esto con la lógica abrumadora del genio de Albert elaboro una hipótesis la cual seguramente se aleja de los tecnicismos propios de estos temas, y va a imponer alguna simplificación, todo en honor a la brevedad de este artículo. Bien, en mi opinión las dificultades que encontramos como país para erradicar la inflación se deben a que: a). Es un fenómeno multicausal (no es fácil de solucionar), b). El proceso de estabilización es a largo plazo, lo que implica, como mínimo continuidad de planes o políticas antiinflacionarias a través del tiempo y c). Terminar con la inflación necesita de grandes acuerdos multisectoriales (sociedad – empresarios– industriales – estado – trabajadores) mantenidos también a largo plazo.

Así y por lo visto, abordar el tema seriamente nos obligaría como país entrar en un terreno desconocido y no aplicar las mismas recetas, ya que deberíamos tener planes económicos y sociales con ejes inamovibles a largo plazo, como dice el Dr. Graglia “continuar lo bueno a pesar del autor”, todas las partes tendríamos que resignar“algo” hoy para ganar en el futuro, sin lugar a dudas estratégicamente nos implicaría pensar fuertemente sobre el mejor modelo de desarrollo para nuestro país, sin pujas sectoriales destructivas y absurdas, ni polarización insensata. Como mínimo pensar en una solución ata a cualquier propuesta razonable con los puntos que nombré anteriormente, que justamente son los que nunca se pudieron aplicar. Por eso, y volviendo a parafrasear al genio, “no esperemos resultados distintos si siempre hacemos lo mismo”.

Es todo un desafío ¿no?, ¿lo puede lograr una sola persona? ¿estamos preparados para hacerlo? ¿cuándo los vamos a hacer?, todas preguntas dejo para que pensemos luego de leer esta líneas. Lo que sí les aseguro es que no nos podemos “comer el amague” de que algún presidente, presidenta, Dream Team económico o Gobierno Mágico inspirado en la felicidad va a solucionar este flagelo, el trabajo para hacerlo es arduo y entre todos, implica “sangre, sudor y lágrimas” hoy para estar mejor mañana, necesita de un fuerte liderazgo nacional y responsabilidad política, la que no hemos visto todavía en las esferas que tienen esto en sus manos.

Notas Relacionadas