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TODO COMENZO CON UNA DENUNCIA ANONIMA AL 0800-555-5065

Condenaron a cinco ocampenses por estar confabulados para el tráfico de estupefacientes. Aquí también la opinión de Gustavo Raffin.

Cinco personas fueron condenadas por violación a la Ley de Drogas, en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe.

Ellos son:

Cristian Sebastián Zapata, alias "Chani" DNI Nº 26.378.115, hijo de José María Zapata y de Beatriz Gladys López, nacido el 08/02/1978 en Villa Ocampo, domiciliado en calle Fray Luis Beltrán del Barrio Oeste de esa ciudad;

Facundo Marcelo Cristaldo, alias "Capa", DNI Nº 39.367.738, hijo de Marcela Claudia Cabrera y de Ramón Fortunato Cristaldo, nacido el 10/01/1998 en Villa Ocampo, domiciliado en calle Juan Bautista Cabral, entre Avenida Independencia Nacional y Fray Luis Beltrán, Barrio Oeste de esa ciudad; 

Brian Andrés Verón, alias "Riki", DNI Nº 39.815.079, hijo de Avelino Andrés Verón y de Claudia Lorena Burgos, nacido el 02/09/1996 en Villa Ocampo y domiciliado en calle Juan Bautista Cabral Nº 1447 –vivienda Nº 22- de dicha ciudad; 

Jorge Ismael Verón, alias "Corocho", DNI Nº 35.770.071, hijo de Roque Ismael Verón (f) y de Mirian Beatriz Britez, nacido el 07/11/1990 en la ciudad de Villa Ocampo y domiciliado en calle 30 de noviembre del Barrio FoProVi, Casa Nº 104, manzana 6 de esa ciudad; y

Brian Catalino Maidana, alias "Paisa" o "Cata",  DNI Nº 38.970.043, empleado de comercio, hijo de Vicente Catalino Medina y Graciela Cristina Maidana, nacido el 24/05/1995 en Tres Isletas, domiciliado en calle Santa Fe Nº 1950 del Barrio Juan Perón de la ciudad de Villa Ocampo.

La condena se acordó mediante un procedimiento abreviado en el que los reos aceptaron los cargos, renunciando al juicio, previa modificación de las calificaciones.

Habían sido procesados por el Juez Federal de Reconquista, Dr. Aldo Alurralde, confirmado por la Cámara de Apelaciones de Resistencia y enviados a juicio ante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, por comercialización de estupefacientes, con la agravante que implica la cantidad de partícipes; pero, finalmente, el fiscal asignado al caso en Santa Fe, acordó disminuir la calificación al delito de confabulación para el tráfico de estupefacientes, según artículo 29 bis de la ley 23.737.

Por comercializar estupefacientes (delito imputado inicialmente) la pena va de 4 a 15 años de prisión, pero con la calificación de "confabulación", baja el reproche penal posible de uno a seis años.

Con todas las pruebas reunidas, este beneficio se lo concedieron también a Cristian Zapata, pese a que siguió violando la ley de drogas estando en la Cárcel (de Santa Felicia, Vera) y también cuando le daban salidas transitorias por una condena de la justicia provincial, desde el mes de marzo del 2017.

Esta causa se inició el 22 de octubre de 2015 a partir de una denuncia anónima al 0800-555-5065 , de la Dirección de articulación y enlace con los poderes judiciales del Ministerio de Seguridad de la Nación, informando que Cristian Zapata y otras personas, comercializaban cocaína, citando como uno de los domicilios una vivienda de calle Fray Luis Beltrán Nº 2632 de la ciudad de Villa Ocampo.

Esa denuncia anónima también indicaba que "Zapata tenía vinculación con personal de las fuerzas de seguridad, que podrían estar también involucrados en dichas actividades delictivas".

La investigación fue derivada a la Brigada Operativa Departamental IX de la Policía Provincial, bajo conocimiento de la Fiscalía Federal y del Juzgado Federal, todos con asiento en Reconquista.

Reunido el plexo probatorio con escuchas y procedimientos de corte, el Juez Aldo Alurralde ordenó siete allanamientos que se ejecutaron el sábado 27 de abril de 2019, seis en la Ciudad de Villa Ocampo y uno en la Cárcel de Santa Felicia, Vera.

Secuestraron cocaína, marihuana, dinero en efectivo, armas de fuego de diversos calibres, balanzas con vestigios de cocaína, recortes de nylon para el armado de envoltorios, teléfonos celulares, anotaciones, entre otros elementos de interés para la investigación; y fueron detenidos las cinco personas ahora condenadas.

De la supuesta participación de agentes de seguridad en el ilícito, nada pudo saber al menos ReconquistaHOY.

 

Las condenas:

Para Cristian Zapata, dos años de prisión, y le unificaron con la condena anterior en pena única de cinco años de prisión, y fue declarado reincidente.

Para Facundo Cristaldo, Brian Verón, Brian Maidana y Jorge Verón, un año y seis meses de prisión.

Producto del acuerdo, el Tribunal también ordenó "la devolución de los elementos secuestrados que no guarden interés para la causa y del dinero incautado, que asciende a la suma de $1.660.-...".

 

La opinión de Gustavo Raffin

Desde ReconquistaHOY opinamos que el Ministerio Público Fiscal tiene en Santa Fe funcionarios generosos a la hora de concertar condenas, rebajando calificaciones incluso a personas reincidentes en el delito, además, a los que siguen cometiendo delitos desde el interior de la cárcel (con las facilidades que les da el corrupto sistema penitenciario para operar), y/o violando las condiciones con los que generosamente también le otorgan beneficios, como las salidas transitorias, o libertades condicionadas.

Ocupan las energías -sin analizar caudal- en los escalones más bajos de la cadena delictiva. Se entretienen en un circulo vicioso de entradas, condenas y salidas; y, encima de no subir la escalera del delito, a los organizadores les facilitan no solo la impunidad, sino de poder seguir contando con operadores para transportar y comercializar la droga.

Y observamos otra acción grave, que es la de devolver bienes secuestrados, como los vehículos utilizados para la comisión del delito. Salen rápido y ya tienen la moto o el automóvil para volver al ruedo.

Mucho menos lesiona el sistema penal "el corazón del negocio", que son los bienes. Y esta claro que mientras sea negocio, seguirá la actividad floreciente, porque no es un país con tantas oportunidades de negocios florecientes.

Es un país con su mitad excluida, caldo de cultivo para conseguir mano de obra. 

Cerebros y manos celebran la laxitud del sistema.

Producto del consumo crecen los delitos y son cada vez más violentos.

A quien atenta contra su vida no se le puede exigir que valore la del prójimo.

Y el prójimo que quiere trabajar lícitamente, no solo debe lidiar con la pesada carga del Estado, sino también con la competencia de las unidades de negocio que genera el lavado de activo. Con plata sucia compran o alquilan locales, compran los mejores equipamientos y parten de una condición muy despareja con el que empieza la actividad con un préstamo bancario.

El ciudadano normal pierde estímulo, lucha contra gigantes.

La sociedad ve cómo los que se enriquecen ilícitamente lavan sus activos.

Al político únicamente le importa recaudar para insistir con un sistema que reparte más dinero que oportunidades. 

El estado no replantea estrategias, más de lo mismo, idénticos resultados, consecuencias cada vez más graves.

Encima los enriquecidos ilícitamente ascienden en la valoración de un sector que los llena de elogios porque dan trabajo, escalan posición social, y consiguen que ingresen a sus negocios incluso los que "de boca" condenan el delito original.

El árbol venenoso no puede dar frutos virtuosos.

Gustavo Raffin - ReconquistaHOY

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