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OPINIÓN

Con el fondo o sin el fondo, a donde vamos en el 2022.

Ignacio Correa.

La economía de nuestro país transita un verano típico para sus ciclos, así, la actividad en general crece a un ritmo del 10%, con restaurantes llenos, empresas produciendo bien, ocupación hotelera al 100%, y a la vez, nos encontramos sin reservas en el BCRA, con la incertidumbre de ver si logramos un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y seguimos sin un plan de desarrollo consensuado entre toda la sociedad. Típico, este mix de variables asociadas hace que proyectemos un verano 2022 con mucha actividad, pero en donde vamos a estar cortando clavos para que nada de la macro salga de su lugar muy bruscamente y provoque movimientos en 2022, principalmente devaluatorios de nuestra moneda, (devaluación= cuando aumenta mucho el dólar rápidamente = son catastróficas en términos del daño que nos imponen a todos = pobreza = exclusión).

En el fondo con el fondo, otra vez.

Un poco de historia reciente.

Allá por 2018 cuando el sueño de los brotes verdes y los globos de la alegría tenía un baño de realidad provocado por las erróneas políticas económicas aplicadas por el gobierno del Ing. Macri, la Argentina accedió al mayor crédito de la historia del Fondo Monetario Internacional, reconocido por las propias autoridades del organismo multilateral, un crédito que venía a darle una "mano" a aquel gobierno para que pueda alcanzar su reelección. Nada de eso sucedió (en este link un análisis) https://puntodevistaeconomico.com/2021/12/28/evaluacion-del-fmi-al-prestamo-stand-by-a-argentina-2018/).

Lo que sí sucedió es que el préstamo condicionaba fuertemente a cualquier sucesión que accediera al poder en el 2019. Esto no es una cuestión partidaria, cualquier candidato se hubiese encontrado con este problemón al asumir la presidencia de nuestro país. Ahora, ¿por qué es importante arreglar con el FMI para proyectar 2022?. Porque le debemos un montón de plata y, además, porque como están planteados los compromisos de pago (vencimientos) son imposibles de cumplir. Así, si no cumplimos honrando la deuda soberana, entramos en default, situación ya vivida (recordar año 2001), que cancelaría toda proyección de empezar a arreglar la economía nacional con algún tipo de chance.

Con el fondo hay que arreglar logrando el mejor acuerdo posible. ¿Cuál es? Uno que permita pagar sin condicionar extremadamente el crecimiento. Punto.

Cuadro: Perfil de vencimientos actuales con el fondo. Nótese la acumulación de compromisos para fin 2021 /2022/2023/2024

Proyectemos 2022

El arreglo con el FMI es una parte de la cuestión -a mi entender- necesaria. Ahora bien,  sabemos que en economía hay variables que son muy fáciles de medir (inflación/déficit), y otras muy importantes que no. Entre estas últimas se encuentra la confianza. Además del acuerdo con el FMI, el equipo de gobierno debe poder consensuar un programa económico claro, real, a tiempo y progresivo, que pueda dar certezas, un camino a seguir, lo que mejoraría fuertemente la percepción de confianza.

¿Esto va a suceder?. El que le diga que lo sabe, le está mintiendo, ya que en el mundo real de fuertes asimetrías y pujas de poder las intenciones claramente no van de la mano con las acciones o posibilidades de accionar, por lo que debemos ver como seguimos.

Así, el escenario probable para el 2022 es que difícilmente, por las correcciones que deberían hacerse, se logre una mejora sustancial del índice de inflación (ver Gráfico IPEC índice de inflación 2021.) por lo que esperamos un 2022 con alta inflación.

También, por los datos que vienen de indicadores de construcción e industria, el año que recién inicia va a registrar un importante crecimiento de nuestro producto bruto (más actividad). Ahora bien, cómo se va a traducir ese crecimiento en bienestar de la población, depende de varias cuestiones, de que el salario de cada uno de nosotros le gane a la inflación, de cuáles serán los sectores que más se reactiven; y sobre todo,  de que políticas económicas, fiscales y sociales se apliquen (un plan).

Nuestra realidad nacional, como lo decía al principio, muestra contradicciones que la hacen tan argentina (o latinoamericana diría yo), ya que si bien no hay casas para alquilar en los principales centros turísticos, basta con darse una vuelta para darse cuenta de que hay compatriotas que la están pasando muy mal. El crecimiento es bueno si se materializa en mejoras para toda la sociedad, sino, no es suficiente.

La conclusión en cada uno de mis artículos es más o menos la misma. Les aclaro que me encararía ser más original, pero tiene que ver con convicciones que tengo, las que con el paso del tiempo se convierten en certezas; así, independientemente del ciclo político o económico, del presidente o equipo de gobierno, o de los escenarios que podamos prever a corto plazo, entiendo que nuestro querido país padece de fallas estructurales en términos económicos/sociales/fiscales, que solo podrán ser modificadas con planes de desarrollo humano y económico a largo plazo, los que debe potenciar estratégicamente aquellos sectores que mayor riqueza y trabajo generan, con una visión humanística de integración y participación.

La forma de hacerlo es con toda la sociedad adentro, definido fuera de los individualismos y logros fugaces que impone la agenda de corto plazo en la cual estamos inmersos.

¿Qué gobierno podrá aplicarlas?. Como le dije antes, nadie lo sabe, principalmente porque no depende de un gobierno, sino de país que se comprometa a cumplir con un plan. Hasta que esto suceda, seguiremos pronosticando ciclos y tendrán que leerme repitiéndome bastante en mis análisis.

Mg. CPN Ignacio Correa.

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