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OPINIÓN

Entre ladrones de guantes blancos y los excluidos sin educación.

¿Qué nos pasa como sociedad, de quien es la culpa?

Imagen ilustrativa.

Haciendo un análisis de los primeros días del año 2022, encuentro que han ocurrido gran cantidad de hechos que asustan y quitan tranquilidad a las personas, sobre todo de las grandes ciudades; aunque en esta zona no estamos al margen de lo que ocurre en el Sur, créanme que con el tiempo -si esto no cambia- vamos a tener en escala los mismos hechos, con la misma violencia.

Ahora bien, en el Norte de la Provincia de Santa Fe nos preocupa el delito predatorio, yo lo llamo al delito que más molesta a la gente, y ataca, por sobre todas las cosas, a trabajadores de clase media o baja, generando un problema económico familiar enorme, sobre todo si hablamos de una moto, una bicicleta, un lavarropas, etc. 

Esto nos lleva a analizar cada sociedad como un todo, con ciertos sectores geopolíticos, con costumbres, formas de vida, acceso a bienes totalmente distintos en calidad y precio, lo que produce una gran desigualdad social, y esto crea marginalidad. Si, marginalidad,  y analicemos un poco esto, siempre vinculándolo con el delito.

Las particiones de Reconquista:

Al hablar de Reconquista, por ejemplo, tenemos un sector denominado microcentro, con mucho poder adquisitivo, movido por el comercio de artículos menores y de moda, un centro comprendido por lo que denominamos "los cuatro bulevares"; un sector industrial empresarial; y por fuera de estos, los barrios no incluidos en el modelo, cuyo principal ingreso esta dado por ayuda del Estado o changas, sin empleo fijo o genuino en la mayoría de los casos. Estas familias tienen el futuro comprometido,  inclusive el de sus hijos que no acceden a las grandes innovaciones tecnológicas o de mercado, solo la limosna estatal.

Si consideramos la ayuda estatal como algo malo, vamos a marginar aun más a toda estas personas, aunque si lo seguimos haciendo, lo provocamos de todos modos. Por el momento esta es la única forma de no abandonar a estas familias.  

Entonces, ¿qué hacer, quien tiene la solución?

Educación y Cultura, algo muy peligroso para la clase gobernante que necesita de estos sectores en momentos electorales, aunque con el paso del tiempo ya se ven los primeros indicios de que esto va a cambiar. Hay que acompañarlo con planes educativos.

Esta situación nos permite ver los efectos en la sociedad en materia de inseguridad, apreciando espacios bien delimitados por zonas, que permiten considerar distintos tipos de delitos.

Las personas de un estrato social económicamente elevado, generan empleo y negocios. ¿Qué tipo de delitos pueden cometer?: "Los de guantes blancos", tal vez más dañinos por las consecuencias que provocan en el pueblo, comercios y pymes. Hay que tener muy en cuenta los efectos sociales que generan.

Ahora, si vamos a medir con estadísticas la inseguridad, vamos a tomar solamente los delitos predatorios, es decir los robos y hurtos, caracterizados por la sustracción de bicicletas, motos, y/o cualquier elemento que esté al alcance de un sujeto ocasional e improvisto de alternativas sociales.

El apoderamiento de estos elementos es lógicamente para la venta, cuyo objetivo es ganar dinero fácil ante tantas carencias económicas. Se nota porque al ser descubiertos, la mayoría de los imputados son personas humildes, marginadas, con una violencia contenida y muchas ganas de ascender socialmente, aunque con una rebeldía a lo instituido como nunca se vio. Esta forma marca bien los dos sectores de la sociedad, y en el medio, la clase trabajadora más desprotegida y perjudicada.

Otro de los indicios que sustentan esta forma de ver la realidad, es que el mapa del delito tiene ángulos opuestos entre víctimas e imputados

El delito predatorio ocurre en cualquier lado, a pesar de que tiene mayor trascendencia cuando pasa en zona céntrica o aledaña. Los imputados están solo en ciertos barrios y quedan bien definidos los delitos que cometen. 

Las cárceles (dejando de lado los delitos sexuales) se encuentran repleta de quienes han cometido robos, hurtos, etc., con un bajo porcentaje de personas de buen pasar económico, autora de delitos "de guante blanco". 

Otro ingrediente que aportan las cárceles, es el bajo nivel de educación y cultura que tienen los detenidos, lo que nos deja en claro que la formación o inclinación hacia lo prohibido está siempre marcada por la educación.

Es tan bajo el nivel educativo que poseen estas personas, que les da lo mismo robar en un hospital o una escuela, no importa el daño que provocan, solo quieren obtener resultados a cualquier precio.

Un ejemplo claro de esto es robar placas de bronce del cementerio; este indicativo nos pone a luz que al cerrar ciertos lugares, nos deja la puerta abierta para que el delito mute de estilo y zona.

Todo tiene que ver con todo,  pero la solución no está en la policía, muchos menos en la justicia; está en la escuela. Una persona con educación puede tener una inserción o posibilidades distintas a las que se les presenta hoy en día.

 

Una persona con educación puede tener una inserción o posibilidades distintas a las que se les presenta hoy en día.

 

Mientras sigamos priorizando intereses personales, dejando de lado políticas inclusivas a través de la educación, la marginalidad va a seguir enfrentada al resto de la sociedad; vamos a seguir perdiendo terreno ante las drogas y el dinero fácil

Esto es un plan a largo plazo, no menos de diez años para ver los resultados, pero hay que empezar en algún momento. 

La seguridad no es algo vinculado solamente a la policía o la justicia, la inseguridad hoy es un problema social dado fundamentalmente por la desigualdad y marginalidad, con un común denominador: "falta de educación"

 

La inseguridad hoy es un problema social dado fundamentalmente por la desigualdad y marginalidad, con un común denominador: falta de educación. 

 

Mientras sigamos con este modelo, siempre va a haber gente excluida de los adelantos sociales que frustran su futuro y el de sus hijos. 

Autor: Un policía de la Provincia de Santa Fe

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