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TRIBUNALES

Comenzó el juicio para el profesor Scarpin, acusado por reiterados abusos sexuales contra alumnas, grooming, y por tenencia ilegal de arma de fuego. Detalles de la acusación y la postura de la defensa

Aldo Scarpin
Profesor Aldo Luis Scarpín, en sala del juicio.

Aldo Luis Scarpin, 55, profesor en varias escuelas de Reconquista y la región, domiciliado en el Barrio Martelossi de la Ciudad de Reconquista, está siendo juzgado por abusos sexuales agravados (por ser el encargado de la educación de las victimas) reiterados en número indeterminado de veces, en concurso real con contacto telemático con la finalidad de cometer delito contra la integridad sexual (Grooming); y tenencia ilegitima de arma de fuego, todo en calidad de autor.

El  juicio comenzó el miércoles 11 de mayo de 2002, en los tribunales de Reconquista, frente a un jurado integrado por los doctores Mauricio Martelossi (presidente), Martin Gauna Chapero y Claudia Bressán. Acusa el fiscal Aldo Gerosa, quien solicitó al tribunal una condena de 10 años de prisión de efectivo cumplimiento; y defienden los abogados Ricardo Degoumois y Mariana Zechin, quienes piden la absolución de culpa y cargo.

La acusación 

En su alegato de apertura, el fiscal Gerosa mencionó al tribunal que pide la condena a 10 años de prisión para un profesor de ética y ciudadanía, quien debía enseñar a sus alumnos; un profesor varón, en una posición de superioridad frente a sus alumnas de 14 y 16 años, que ejercía dominio sobre las alumnas, un profesor que acariciaba, tocaba y trataba de darle besos a las alumnas, obviamente sin su consentimiento.

Dijo que -además de las denunciantes- hay otro grupo de alumnas que no han querido hacerlo por vergüenza.

Las identificadas son L., A. y L.D., quienes tenían 14 años a la fecha de los hechos. Ellas denunciaron lo que les pasó el 12 de junio de 2019 en el salón de clases del 2° año de la Escuela de Educación Técnica N° 462, lo que le comentaron a la preceptora Cintia Cabrera cuando llegó al curso para tomar asistencia. 

"L." relató que en el año 2018, el profesor Scarpín le tocó las piernas del lado interno de los muslos, por sobre la rodilla, y también le tocó la cintura y la espalda en forma de caricias.

"A." dijo que en varias ocasiones el profesor Scarpín la agarró de la cintura de manera sensual.

"L.D." abonó que en el año 2019, el mismo profesor la abrazó e intentó darle besos en la cabeza, le pasó la mano por la cara, como acariciándola; y en numerosas oportunidades la manoseó en varias partes del cuerpo.

Y en relación a las niñas que no quisieron denunciarlo "por vergüenza", sostuvo que se repiten estas conductas, estando en clases, donde las manoseaba y le tocaba indebidamente las piernas.

Hubo otra docente que tomó conocimiento de los hechos, por entonces, por la conmoción que se generó a partir de saberse lo que pasó con esas chicas.

Remarcó al tribunal que todos los sucesos eran siendo Scarpín el profesor de las chicas y en horario de clases, dentro de la escuela.

En otro hecho, la víctima "F.L.", quien tenía 16 años, relató que en diversas ocasiones, la acción que sufrió es que el profesor Scarpín la abrazaba desde atrás y les hacía el recorrido de los flancos y cintura. Además tocó pierna y entrepierna de esa alumna, a quien besó y acarició los cachetes de la cara, mientras le decía cosas, como que era "linda, hermosa", y le miraba insistentemente las nalgas.

Otra víctima, "G.M.", también tenía 16 años. Ella contó que el 21 de junio de 2019, cuando se encontraba junto a sus compañeras de curso, apoyada sobre una de ellas, se le acercó el profesor y le tocó con sus manos desde la rodilla hasta la cintura en forma de caricia, y colocó su rostro muy cerca de la cara de la niña, tratando de darle un beso.

Otra víctima es "P"., quien tenía 14 años, y relató que en el año 2018, pero en especial desde que comenzó el curso lectivo del 2019 hasta mayo de ese mismo año, el profesor Scarpín repitió su conducta: la tocaba y agarraba de la cintura o de alguna de las piernas, y la acariciaba, siempre en forma sensual o con alguna connotación sexual. Además declaró que el 30 de diciembre de 2018, entre las 03:00 y las 04:00 de la madrugada, el profesor Scarpín le envió mensaje por WhatsApp, diciéndole: "Hola Reina, ya estoy acostado", con una insinuación sexual que no solo surge del hecho de contarle que estaba acostado, sino de todo el contexto de persecución, acoso sexual a la cual estaba sometida esta niña. En el año 2019, nuevamente por WhatsApp, invitó a la menor a bañarse con él, lo que esta le contó a una compañera y a la madre.

Otro hecho tiene como víctima a la menor "Y", quien relató que cuando estaba en 3° y 5° año de la Escuela Técnica N° 462, el profesor Scarpín le acariciaba el pelo, le pasaba la mano por el brazo, y en una ocasión la abrazó y le dio un beso al costado de los ojos. 

En otro hecho, aparece como víctima la menor "J.", quien refirió a varios sucesos indebidos del profesor, especialmente el 17 de mayo de 2019 y en otra clase posterior, entre esa fecha y fines de junio del 2019. Refirió a que el profesor Scarpín "preparaba el terreno" cuando se acercaba a las alumnas, tocándose o manoseándose las partes íntimas, y les sacaba la lengua de forma provocadora, sexualmente provocadora, diciéndoles que eran hermosas, les decía: Mi Reina, Mi Amor; y les mandaba mensajes por Facebook con la misma propuesta: "Hola mi Reina, qué hacés, como estás?", y en ese contexto de conductas, se acercó y agarró de la cintura a la alumna J., a quien acarició y la tocó la nuca sensualmente.

Refirió el fiscal que las alumnas tenían "temor" de contar lo que les hacía porque tendrían malas notas. Algunas de ellas no tenían claro si estaba bien o mal, permitiendo que el profesor hiciera eso, lo que da cuenta de la inmadurez en la personalidad y sexualidad de las víctimas. También influyó para que en principio callen, el hecho de que tenían vergüenza de contar lo que vivían, o tenían miedo de que los padres no les creyeran

Insistió en marcar que todos estos hechos ocurrían, salvo los contacto por redes sociales, en la escuela N° 462, en el salón de clases de las niñas. Los días y horarios eran de clases, siempre con este profesor, salvo un hecho contra "J", que entró a una clase ajena.

También el fiscal pidió que el profesor Scarpín sea condenado por tenencia ilegítima de arma de fuego, un delito contra la seguridad pública, constatado el 10 de julio de 2019, cuando allanaron la casa del profesor Scarpín en el Barrio Martelossi, secuestaron una escopeta de dos caños y 31 cartuchos del mismo calibre (24), sin percutar.

Los demás hechos configuran lo que se define como abuso sexual simple, pero agravados por ser el autor encargado de la educación de las víctimas, reiterados en número indeterminado de veces; y un caso de grooming, como se define el contacto telemático con la finalidad de cometer delitos contra la integridad sexual de menores de edad, todo en calidad de autor, en concurso real entre sí, lo que agrava la eventual condena.

El representante del Ministerio Público de la Acusación, se mostró ante el tribunal confiado de que va a acreditar todos los hechos. Remarcó la coincidencia de los relatos de las victimas, quienes marcan un patrón de conducta de parte del acusado, todo de manera, coherente, seria y consistente.

Pidió a los jueces no olvidar que las víctimas eran mujeres de solo 14 y 16 años, estudiantes secundarias, escasas en formación en cuanto a su sexualidad, con edades que con estas conductas pueden de alguna manera afectarlas; además, no terminan de entender que es lo que pasa.

También pidió que a la hora de analizar los hechos, los magistrados tengan en cuenta que el autor de los delitos es un varón de 55 años, padre de familia, que era una autoridad para las menores, era su profesor de Formación Etica y Ciudadana, es decir era el que tenía que enseñarles como comportase a los niños en sociedad, y tenía una formación que le permitía saber el el daño y la afectación que su conducta traía en las alumnas, todas menores de edad.

Lo que la fiscalía pide a los señores jueces, es que el acusado sea condenado como autor penalmente responsable de los delitos que se describieron en la apertura del juicio, y constituyen: "abuso sexual agravado por ser el autor el encargado de la educación de las victimas reiterado en un número indeterminado de veces, en concurso real con contacto telemático con la finalidad de cometer delito contra la integridad sexual (Grooming) y tenencia ilegitima de arma de fuego de uso civil en calidad de autor en concurso real entre sí", articulos 219 primer parrafo, cuarto parrafo inciso B y ultimo parrafo, 55, 131, 189 bis inciso segundo parrafo primero, tercero de la Ley 20429 y quinto inciso primero apartado B del decreto reglamentario, 395.

Concluyó pidiendo que Aldo Scarpín sea condenado a la pena de diez años de prisión de cumplimiento efectivo, más el decomiso del arma de fuego. 

 

LA DEFENSA 

En su alegato de apertura, el abogado Ricardo Degoumois pronosticó que el fiscal no ha de poder probar los delitos enunciados. Entiende mas bien que los hechos que describió el fiscal son mas bien "un acoso", lo que en nuestro sistema penal no se encuentra legislado en forma autónoma, no se encuentra tipificado, como si ocurre en otras legislaciones y en otras latitudes.

"Entendemos que ha exacerbado el fiscal y ha llevado a límites insospechados la conducta que le atribuye al imputado", opinó Degoumois, quien anticipó que durante el juicio va a asumir "una actitud de dinamismo probatorio". 

Insistió en pintar como exagerado al fiscal por calificar de abuso sexual el hecho de tocarle el cabello a una persona. Entiende que es es "desnaturalizar la figura del abuso sexual".

Añadió el defensor que tiene miedo , porque en apariencia, todos los hombres estamos expuestos a la sospecha inmediata, y supeditados a una suerte arbitraria, de ser acusado por una caricia en el pelo o un beso en la frente. Francamente entendemos que es un exceso.  

Pidió a los jueces llegar a "límites razonables", indicando que nadie va a cuestionar ni los derechos del niño, ni los derechos de las mujeres, pero que los hombres también somos personas, entes de derecho, y fundamentalmente somos merecedores de respeto. La sola circunstancia de que por la cuestión de genero sea varón, no implica que una caricia o un beso en la frente en un aula con más de 25 personas, conlleve eso a una atribución de delito sexual.

Reprochó que el daño ocasionado al imputado es absolutamente irreparable, ya que vivimos en una comunidad pequeña, donde el imputado era el profesor de ética; y ahora, por la difusión habitual que tienen este tipo de delitos y de hechos, ya no podrá sentarse frente a un curso, más allá del resultado y más allá de la absolución que vamos a peticionar, el daño es irreparable, sostuvo, agregando que la defensa no se va a conformar con la petición de absolución, sino que además quiere que este sea un caso bisagra.

Pidió a los fiscales que actuen con responsabilidad y seriedad a la hora de acusar, ya que lo que le han hecho a Scarpín "no tiene nombre, absolutamente no tiene nombre, es un abuso jurisdiccional en el que se ha incurrido al ser traído a un estrado para analizar si su conducta constituye un abuso sexual"; y advirtió a los jueces que si se considera abuso sexual acariciar el pelo a una persona o ponerle una mano en el hombro en un aula donde hay 25 personas, "vamos a estar en un clarísimo peligro y en una exageración de los tipos penales". Fue entonces cuando avisó que "vamos a bregar por la justicia y vamos a bregar para que este honorable tribunal ponga corte a ésto que está constituyéndose en abuso, salvaguardando los derechos de la víctima con total entidad". Puso en víctima al acusado.

Insistió que no solamente buscamos el respaldo jurisdiccional que permita ordenar la absolución de Scarpin, sino, fundamentalmente, que sea una suerte de mojón jurídico el fallo que ustedes dicten, para establecer las pautas de que el abuso sexual debe ser investigado cuando existe, y que no hay que amedrentar a una persona poniéndola en el banquillo de los acusados cuando no ha incurrido en ninguna de las figuras típicas que ha establecido el legislador, remarcando que el abuso sexual "indudablemente tiene que tener un contexto de erotismo, de sensualidad".

Terminó su alegato el defensor con una sobreactuación, diciendo a los jueces que su colega (sentada a su lado en la audiencia) debería denunciarlo a él por abuso sexual porque le rozó la mano en el hombro.

Luego de los alegatos de apertura, comenzaron a declarar los testigos.

Los alegatos de clausura están programados para el 19 de mayo, y la lectura del veredicto para el  23 de mayo.

 

 

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