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TEXTO Y VIDEO DE LA CHARLA DEL DIP. PULLARO CON EL PROF. F. AVENDAÑO

"Tenemos que avanzar hacia un sistema que jerarquice al docente que trabaja, que incentive a los alumnos al estudio y la superación, que fomente el esfuerzo y el trabajo". Material para debatir

ReconquistaHOY escuchó on line la charla entre el dip. Pullaro y el prof. Avendaño. Aquí ofrecemos un resumen escrito y el video completo, que invitamos a analizar, para el necesario debate que requiere la educación para ser mejorada. Es urgente.

Video de la charla del diputado Maximiliano Pullaro con el profesor Fernando Avendaño, acerca de los desafíos de construir un Sistema Educativo que funcione, y recuperar a la escuela como generadora de contenidos que prepare a los jóvenes para los desafíos que le esperan.

 

Algunas definiciones del Prof. Avendaño: 

Una educación de calidad está centrada en el aprendizaje, es la que permite al niño y al joven, ejercer con plenitud su ciudadanía, tener categoría de análisis para entender la realidad, comprender el mundo en el que vive y para inventar el futuro; y para eso se requiere comprensión de la realidad para crecer uno, transformarse y transformar la realidad. 

Uno imagina o piensa con categorías de análisis que tiene. La pandemia y otras cuestiones, muestran que la capacidad de análisis ha servido poco y nada.

Uno no aprende matemáticas en la escuela para aprender a sumar, restar y dividir, sino para poder matematizar ciertos aspectos de la realidad; como tampoco se estudia historia para recordar qué pasó en determinada fecha y recitarlo de memoria, sino para poder entender el presente, producto de un pasado, y para poder inventar el futuro a partir de ese entendimiento. 

 

 

El problema de la educación actual es que se forman alumnos respondedores de lo que está en el libro o de lo que el maestro quiere. Lo que habría que desarrollar es el juicio crítico que permita el ejercicio de la ciudadanía, eso es una educación de calidad.

 

Prof. Avendaño.

 

Las respuestas envejecen rápido, cualquier dato se vuelve obsoleto, por eso (como decía Morán) la función de la escuela es enseñar a manejarse con islotes de certezas, en océanos de incertidumbres.

La educación no debe estar centrada en la respuesta sino en la pregunta. Porque si uno es capaz de preguntarse, a la respuesta la encuentra, pero si uno repite la respuesta, se queda con eso y sin capacidad crítica. Insiste con trabajar con base en la curiosidad de los estudiantes.

 

 

La repitencia no sirve porque repetir implica someter al estudiante al mismo proceso en el cual ya fracasó. Pero para que exista la no repitencia, tiene que ser parte de una profunda reforma de la organización de la escuela: tiempos, espacios y agrupamientos. Eso también requiere formar otros maestros.

 

Hay que ayudar al estudiante para que se dé cuenta de los procesos que hace para aprender. Para que no repita lo tengo que ayudar en su proceso de aprendizaje.

Advirtió que no está mal que un estudiante no dé la respuesta que el docente espera. No siempre está mal, tiene otra lógica, y en esa lógica se debe intervenir.

Sobre la evaluación, opinó que tiene que ser con base en los procesos, no en los resultados; porque evaluar solamente el rendimiento del estudiante con un 4, 6 u 8, es muy pobre, porque ya no tengo tiempo de modificar eso. Debe tenerse en cuenta que la respuesta que da el estudiante, siempre es un dato múltiple. Cuando da una respuesta que no es la que uno espera, debe preguntarle por qué, porque cuando uno le pregunta, ahí descubre la lógica que el estudiante emplea para dar esa respuesta. Y concluye que la evaluación debe ser "iluminativa". (En el Minuto 17 del video, da un ejemplo curioso).

 

La evaluación debería dejar de ser un acto punitivo, sancionador, para ser un acto de profunda reflexión y desarrollo del juicio crítico.

 

Sugiere que habría que evaluar no solo a los estudiantes, sino también a los maestros y a los padres. Cada uno tiene su rol específico.

El maestro está formado para un prototipo de alumno que no es el alumno real. Se quejan los maestros diciendo que "la familia del alumno no colabora"; pero hay que trabajar para ese alumno, sino sería como trabajar para un alumno ideal, que no existe.

 

La formación del maestro debe responder a dos criterios fundamentales: profesionalidad ampliada y criterio de docente investigador.

 

El docente debe trabajar de manera colegiada, no cada maestro con su librito, porque la escuela tiene un proyecto institucional, un ideario, un contexto determinado, con familias, estudiantes y maestros con determinadas características. Hay que trabajar colaborativamente, sino no tenemos una escuela, es un Franskenstein.

 

"El docente investigador es aquel que pone en cuestión su propia práctica".

 

Los sistemas escolares exitosos en el mundo, tienen docentes con altísima exigencia en la formación, y aquí es devaluada.

Mientras sigamos pensando en esta formación devaluada del docente, no vamos a tener nunca una educación de calidad.

Cuestionó tantos días de paro para pensar la cuestión reivindicativa del salario docente, lo que calificó como "indignante". Sostuvo que aún duplicando el salario docente, no serán mejores que hoy. Deben mejorar las condiciones del trabajo docente, pero una cuestión básica para esa mejora es su formación, que debe ser crítica.

 

 

El docente debe generar el conflicto cognitivo. Implica que lo que uno sabe, no es suficiente para dar respuesta a lo que se me está pidiendo. Debe enseñar a buscar lo que hace falta. Ese debe ser el trabajo del docente y de la escuela.

 

 

¿Por dónde empezar?, le preguntaron al Prof. Avendaño, quien respondió: "Por saber dónde estamos parados, saber lo que pasa realmente en las escuelas, lo que nadie sabe, porque nadie se tomó ese trabajo. La autoridad no sabe lo que pasa en las escuelas, porque no hay una sistematización acerca de la evaluación de las instituciones educativas, lo que debe formar parte de la política pública. El cambio vendrá a partir de la evaluación de lo que pasa dentro de las escuelas. Cree que nadie sabe lo que hacen los maestros.

 

Retener un dato es irrelevante, porque para eso se inventó la escritura, ¿Para qué formar un alumno respondedor que de cuenta lo que el docente quiere?.

 

Al estudiante se le enseña una gimnasia respondedora, no un juicio crítico que lo lleve a cuestionar el dato.

 

El problema no es la cantidad de alumnos en una sala, sino qué hacemos con esos alumnos. Tener muchos alumnos puede ser una cuestión muy rica, poder escucharnos, poder pensar. Se puede trabajar con 40 alumnos aunque no sea lo ideal. El problema no es la cantidad de estudiantes sino la calidad de la enseñanza.

Sobre las integraciones escolares, dijo que no está de acuerdo, porque significa que todos tienen que alcanzar el mismo currículum. Es  homogeneización, la uniformidad, lo que no está bien.

Prefiere la inclusión, que implica respetar las diferencias de los estudiantes, pero no solo de los que tienen discapacidades, donde todos pueden aprender, pero no de la misma manera.

La escuela no puede todo ni puede sola. Es una falacia pensar que vamos a incluir cuando esta el maestro solo con los alumnos, porque no atiende a ninguno. Debe estar acompañado por profesionales que tengan en cuenta este tipo de cuestiones, que sepan manejarse en estas situaciones y que tengan contensión. Inclusión no es poner al chico con necesidades educativas especiales en el aula y que el maestro se arregle como pueda. Es lo que ha pasado, y así está.

 

Tiene que haber orientaciones generales que responsadan a la política pública. Plantear qué es valioso enseñar, aprender, evaluar, considerar, cómo atender al progreso de los estudiantes y docentes, cómo trabajar las situaciones en distintos contextos, y, teniendo confianza en que los maestros puedan tomar decisiones curriculares, a partir de esos principios generales. Poder pensar ciertas cuestiones que sean diferentes en las distintas escuelas.

 

Cuestionó el concepto de que los alumnos deben aprender mas o menos lo mismo para garantizar la movilidad, cuando se sabe que no aprenden lo mismo, porque las necesidades, los contextos y las infraestructuras son distintas.

 

Hay que ayudar a los maestros a tomar decisiones curriculares, a crear pensamiento curricular, para lo cual hay que tener un maestro formado potentemente.

 

¿Cómo mejorar la convivencia, los hábitos y valores en la escuela?. Ante esa pregunta, llamó a trabajar en el respeto hacia las diferencias. Una dificultad es que los chicos se aburren. Por eso considera  importante, por ejemplo, usar el celular en el proceso de aprendizaje con aquellos alumnos a quienes les resulta una herramienta afín, como usar Tik Tok, Instagram, Correo Electrónico.

Llamó a dejar de hacer teatro con la educación, donde los docentes hacen como que enseñan y los alumnos como que aprenden, a fin de año cierran el telón y lo abren al año siguiente. Hay que pensar en serio algunas cosas.

Opinó que el docente se gana la autoridad cuando sabe enseñar, porque los chicos se dan cuenta.

 

La escuela es para enseñar y aprender, pero se enseña y se aprende cuando queda tiempo, es una distorsión de la escuela. Si se convierte en un comedor, algo no está bien, algo está mal. El director de escuela, en lugar de ocuparse del proyecto curricular e institucional, corre para ver si le dieron la copa de leche. 

 

Al estudiante no hay que matarle la curiosidad.  No hay que pensar que todos tienen que hacer lo mismo, al mismo tiempo y de la misma manera. Eso requiere un maestro con una formación que lo permita, porque es muchísimo más cómodo repartir un texto y que todos contesten la misma pregunta y poner bien o mal. Se necesita un maestro que acicate contínuamente, que genere conflicto cognitivo, que implica que lo que yo se, no me alcanza para dar respuesta a lo que se me está pidiendo, por lo que necesito buscar lo que me falta.

 

A continuación, el comunicado de prensa del diputado Pullaro:

¿QUÉ HACEMOS CON LA EDUCACIÓN?

En una nueva edición del ciclo Caja de Herramientas, el legislador de Juntos por el Cambio mantuvo un encuentro con el docente de letras, investigador en el Departamento de Formación Docente de la Universidad Nacional de Rosario, con más de 40 años de experiencia en la docencia.

"Le están haciendo un daño enorme a los jóvenes en su formación y a los docentes que quieren trabajar, enseñar y tener recursos y herramientas para hacerlo", señaló Pullaro. "Hay que preparar a los chicos para afrontar los desafíos que el futuro les va a proponer. Hoy muchos terminan la primaria sin saber leer ni escribir de manera adecuada y en quinto año de la secundaria no saben interpretar un texto. No están preparados para un terciario ni para el mundo laboral", añadió.

El evento se realizó en una sala de reuniones céntrica de Rosario y se transmitió por las redes del diputado Pullaro, quien hizo las veces de anfitrión de la charla.

Los anteriores 2 conversatorios fueron acerca de la problemática del campo y la organización de un Estado eficiente y funcional a los vecinos.

En esta ocasión y en medio de un conflicto educativo que dejó solo 7 días de clase en todo agosto, Pullaro y Avendaño buscaron las claves para construir un sistema educativo que prepare a los jóvenes para enfrentar los problemas que plantea la sociedad del siglo XXI.

"Tenemos que avanzar hacia un sistema que jerarquice al docente que trabaja, que incentive a los alumnos al estudio y la superación, que fomente el esfuerzo y el trabajo. Un nuevo y mejor sistema se construye con la participación de todas las partes y no con decisiones unilaterales como la de la no repitencia, por ejemplo. Todo eso no se puede hacer si los chicos ni siquiera están en la escuela. El gobierno y algunos sindicalistas usan a los chicos como elemento de presión", sostuvo el legislador. 

Avendaño consideró que: "Estamos en una profunda crisis del sistema educativo, que la pandemia agudizó. Es un sistema estallado".

Frente a eso, "hay que repensar la formación docente porque está pensada para el siglo 19 y estamos en el siglo 21, Revisar profundamente la estructura del sistema"; y añadió: "hay que hacer una evaluación muy profunda del sistema educativo argentino, pero también como funciona cada uno de los sistemas provinciales. Cada provincia tiene su propio sistema y esa es una cosa que hay que revisar. Me parece que no todas están en condiciones de sostenerlo de la misma manera y esto agudiza las brechas. Ya no solo las brechas digitales, sino también la que tiene que ver con la formación del capital simbólico y del capital cultural".

Por último, reflexionó acerca de los cambios tecnológicos y la velocidad de la comunicación. "Hoy se recibe en un solo día la información que una persona de la edad media recibía en toda su vida. Creo que hay que plantearse si vamos a seguir con esos currículos hiperinflacionarios o vamos a centrar las cuestiones en los aprendizajes que sean potentes y significativos para los estudiantes"

Junto a Pullaro y Avendaño estuvieron la diputada Silvana Di Stefano y el diputado Juan Cruz Cándido, el ex decano de la facultad de Humanidades José Goity y el ex ministro de Desarrollo Social Jorge Álvarez quienes forman parte de los equipos técnicos de Pullaro, quien pretende ser el próximo gobernador de la Provincia de Santa Fe. También estuvo presente el ex rector de la UNR Darío Maiorana y docentes de la misma.

Maximiliano Pullaro en diálogo con el profesor Fernando Avendaño.