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La Cámara rechazó la Apelación de Aquino y le confirmó la prisión perpetua por haberlo asesinado "con alevosía" a Bernardo Charpentier

Lucas Aquino.

Con los votos de José Mántaras y Eduardo Bernacchia, la Cámara Penal rechazó el recurso de apelación interpuesto por la defensa, y confirmó la condena a prisión perpetua para Lucas Javier Aquino, como autor penalmente responsable de
la comisión del delito de Homicidio Calificado por alevosía y Hurto, en concurso real entre sí, en perjuicio de Bernardo Charpentier.

Además, Aquino fue declarado "reincidente".

En su sentencia, la Cámara señala como "déficit probatorio", que la acusación omitió citar al juicio a los profesionales de la Unidad de Genética Forense del Instituto Médico Legal, a los fines de que expliquen los estudios de poliformismos de ADN, determinación de impresiones digitales sobre el arma homicida y demás objetos, o el examen médico a nivel físico del imputado, entre otras cosas, pero en el juicio se han probado otros elementos cargosos, como ser los aportes testimoniales cuyo contenido, por sus coincidencias fácticas descriptivas sustentadas en las circunstancias de modo, tiempo y lugar, alcanzan el nivel para satisfacer razonablemente el veredicto de culpabilidad.

Sobre la pretensión de la defensa de involucrar "mediante el recurso de la sospecha", la eventual participación homicida de Mariela Aguirre, Antonela López, Amalia Villanueva y Sara Valenzuela (las tres primeras, prestadoras de servicios sexuales; y Valenzuela como proveedora de drogas), el tribunal concluyó que "no se ha logrado establecer ninguna línea investigativa que haya generado vínculos y/o sospechas respecto a una eventual intervención en el hecho". 

Para los camaristas, no hay duda que el homicidio tiene aquí el agravante de la "alevosía", ya que Aquino ejecutó el crimen "con una incalificable, innecesaria y cobarde alevosía frente a una persona sola y totalmente indefensa", ya que era cuadripléjico y estaba solo en la vivienda. 

"Sin duda alguna el acontecer homicida reúne sobradamente los requisitos de la alevosía, y no importa para el caso el hecho de que este, previo a producirle múltiples heridas con arma blanca a la víctima, le haya puesto una toalla sobre su rostro, o que supuestamente desconociera que no podía mover sus brazos. Que, indudablemente, para calificar esta agravante es preciso atender la mecánica del quehacer fáctico, cuyo análisis, conforme a las expresas constancias de la causa, ha sido realmente exorbitante frente a una persona sola, sentada sobre una silla de ruedas y padeciente de una discapacidad de público conocimiento, a tal extremo que se acredita por la mera circunstancia de la forma elegida para franquear el ingreso al inmueble y operar con determinación homicida para asegurarse la concreción del ilícito apoderamiento de sus bienes".

Y da por hecho de que Aquino sabía de la incapacidad de defenderse de su víctima, porque cuando se encontró con sus conocidos, les contó que había matado a un discapacitado", tal como declararon varios.

También cita el tribunal el testimonio de la periodista Andrea Correa (ReconquistaHOY), cuando Aquino le admitió dentro de tribunales que había matado a Charpentier, y le manifestó: "Ustedes no lo conocían al paralítico de mierda como era".

Recuerda que para ingresar a la casa de Charpentier, Aquino se hizo pasar por el asistente terapéutico. Lo engañó. Así ingresó, lo mató utilizando dos cuchillos del propio Bernardo, y le robó el dinero, el celular y un microondas.

Para el tribunal, estos testimonios reflejan "indubitablemente" que Aquino era conocedor de la nula capacidad de Charpentier para impedirle sus propósitos, ergo, actuó sobre seguro frente a un ser humano indefenso, y no se conformó con sustraerle sus pertenencias, sino que también decidió matarlo.

"Impresiona, conmueve y causa estupor observar las tomas fotográficas del cadáver de Bernardo Charpentier en las cuales se verifican la dimensión y profundidad de los cortes en su cuello que provocaron un proceso hipovolémico por la perforación o laceración de órganos vitales que determinaron su deceso, lesiones por cierto a todas luces despiadadas e innecesarias para logar el objetivo perseguido frente a una víctima naturalmente indefensa", reprochan los jueces.

Comparten los camaristas con el tribunal de primera instancia de que este caso "no admite otra sanción que no fuera la de prisión o reclusión perpetua. La sanción aplicada guarda su justa correspondencia punitiva con las formas comisivas que determinaron el resultado".

Rechaza el pedido de inconstitucionalidad de la pena de prisión perpetua, ya que consideran los jueces que "no se observa ante semejante acto, una respuesta punitiva estatal que pueda considerarse lesionante de la persona humana, como tampoco que merezca ser calificada de irracional por las consecuencias que se derivan de su efecto, sino que es la justa ponderación que nuestro legislador, representando a la sociedad en su labor de delinear las políticas de criminalidad, ha creído conveniente como respuesta de este injusto".

Insisten en remarcar que el accionar de Aquino probado en el juicio, "ha sido absolutamente consciente, exorbitante,
ejecutado con una frialdad y crueldad pocas veces vista", correspondiéndole en consecuencia la pena de prisión perpetua, que en la práctica tiene un límite de 50 años.

"Si consideramos la enormidad del hecho juzgado, la sanción aplicada como retribución, no se trata de una pena cruel, inhumana ni degradante y/o prohibida tanto en nuestra legislación como por los tratados internacionales de derechos
humanos, por ello, no pueden considerarse bajo ese concepto penas que fueron legalmente impuestas", responden a la apelación de la defensa.

BURLA

Menciona también el tribunal como "una burla al sistema, una irreverencia desprovista de todo reparo hacia la
buena fe y el sano ejercicio del derecho a su defensa", que primeramente Aquino y su defensor acordaron una condena en procedimiento abreviado e incluso la firmaron, y después lo negaron, obligando a avanzar con el juicio.

Vale recordar que allí las partes incurrieron en un papelón, ya que hicieron la audiencia del procedimiento abreviado ante un solo juez (Gonzalo Basualdo), cuando por la gravedad de la calificación correspondía la presencia de tres jueces. Cuando días después se integró como corresponde el tribunal para repetir la audiencia, Aquino ya no quiso firmar el acuerdo y forzó la realización del juicio donde fue condenado a prisión perpetua.

También la Cámara reprochó al fiscal haber llegado "al extremo" de prescindir de la calificante de la alevosía para sellar aquel frustrado acuerdo de condena a 25 años de prisión en procedimiento abreviado. 

El fallo de la Cámara Penal de Apelaciones fue redactado por el juez José Mántaras, y adhirió su colega Eduardo Bernacchia. Al existir dos votos concordantes, ya no hizo falta el del tercer juez, que era el Dr. Gentile Bersano.

Recuerdo del querido Bernardo Charpentier (+qepd).